16 de mayo de 2026 a la – 17:11
Por segunda semana consecutiva figura en el orden del día de la sesión ordinaria de este martes en la Cámara de Diputados el proyecto de ley que pretende declarar las corridas de toros como un “patrimonio tradicional y cultural”. La iniciativa es rechazada por la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal y organizaciones civiles afines y pondrá a prueba a Diputados, que habían declarado “seres sintientes” a los animales.
El polémico proyecto de ley “que declara patrimonio tradicional y cultural del Paraguay, a la corrida de toros (torín)” figura como último punto de los proyectos a ser tratados el próximo martes en la cámara baja, pero al estar en el orden del día, facilita que se pueda adelantar su tratamiento mediante alguna moción de preferencia.
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Ya la semana pasada, en su primera inclusión en el orden del día generó controversia con organizaciones de protección de animales, que piden rechazar la iniciativa por considerar el torín como una actividad cruel contra los animales.
Si bien en nuestro país la práctica no es igual a la tauromaquia que se practica sobre todo en España, donde además de torear (incitar a atacar y esquivar al animal) se suele culminar con la muerte del espécimen, organizaciones de defensa animal lo consideran maltrato y por ello se oponen a este proyecto de ley.
En Paraguay, la práctica consiste principalmente en que personas vestidas de payasos o de forma llamativa esquiven las arremetidas del animal, al cual se lo altera adrede para que ataque hasta tratar de rendirlo por cansancio.
La semana pasada la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal emitió un comunicado recordando que rechazó esta iniciativa, que ya cuenta con media sanción del Senado.
En caso de Diputados, la presión de los sectores de defensa de derechos de los animales es mayor, ya que esta cámara se había embanderado con la Ley 7513, promulgada el año pasado, que además de aumentar las penas por maltrato animal, declaraba a estos como “seres sintientes”, es decir, que son capaces de sufrir dolor y violencia.
El proyecto cuenta con mayoría de dictámenes (no vinculantes) por la aprobación y apenas uno por el rechazo. Al ser el primer tratamiento en Cámara Baja, tanto para la sanción como para el rechazo se requiere de mayoría simple.
