A sus 63 años, Mourinho cierra su más reciente capítulo en el Benfica, donde, aunque terminó sin trofeos, volvió a demostrar las cualidades que lo convirtieron en un entrenador de renombre. Cumplirá su segundo ciclo en el Real Madrid.

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Sus “águilas” terminaron la Liga Portugal en tercer lugar, pero sin ninguna derrota, y jugadores como el centrocampista colombiano Richard Ríos o el delantero noruego Andreas Schjelderup florecieron bajo su liderazgo.

La capacidad de Mourinho para sacar lo mejor de su plantilla quedó especialmente patente en un partido en enero, precisamente ante el Real Madrid en la Liga de Campeones, cuando los lisboetas ganaron con un gol del portero Trubin en el último segundo.

Fue un regreso a las orígenes para José Mário dos Santos Mourinho Félix (Setúbal, Portugal), ya que fue en el Benfica donde comenzó su andadura en los banquillos.

En 2000, se estrenó como entrenador principal en las “águilas” tras varios años como traductor y asistente del emblemático técnico inglés Bobby Robson, a quien acompañó en el Sporting, el Oporto y el Barcelona.

Sin embargo, desacuerdos con la directiva del Benfica limitaron su paso por el club a solo 11 partidos. A continuación, pasó un breve periodo en el União de Leiria, donde el buen rendimiento del equipo despertó el interés del Porto, que lo fichó a mitad de esa temporada, y nada más llegar demostró su franqueza.

“Estoy seguro de que el año que viene seremos campeones”, dijo. Lo prometió, lo cumplió y fue más allá. Se proclamó campeón luso los dos años siguientes y se dio a conocer en Europa al ganar la Copa de la UEFA y, posteriormente, la Liga de Campeones.

A continuación vino su primera etapa en el Chelsea inglés, donde nació el apodo del ‘Special One’. “No me llamen arrogante, pero soy campeón de Europa y creo que soy especial”, afirmó en sus primeros días en Londres.

Su pragmatismo táctico no fue bien recibido en Inglaterra, pero convirtió al Chelsea en un gigante, aunque se quedó lejos del ansiado título europeo. Se trasladó a Italia y ganó su segunda ‘Champions’ en el Inter de Milán, donde la dedicación que le profesan sus jugadores fue el factor decisivo para vencer al Bayern Múnich (2-0) en una final disputada en su futuro -y actual- hogar, el Santiago Bernabéu.

Tras dos campañas en la Serie A, Mourinho recibió en 2010 la tarea de remodelar un Real Madrid que, a pesar de las inversiones millonarias en jugadores como Cristiano Ronaldo, era incapaz de hacer frente al FC Barcelona de Leo Messi y Pep Guardiola.

Fue el José Mourinho más polémico: Cargó a menudo contra el Barça -le metió el dedo en el ojo al entonces ayudante de Guardiola, Tito Vilanova-, LaLiga e incluso contra el entonces seleccionador español, Vicente del Bosque, además de haber tenido desacuerdos con sus propios jugadores, como Sergio Ramos.

En su primera temporada, venció al Barça para ganar la primera Copa del Rey del Madrid en 18 años, y en la siguiente ganó LaLiga.

Su tercer y último año en los ‘blancos’, con sólo la victoria en la Supercopa, estuvo marcado por la “guerra” con Iker Casillas, al que el portugués sentó en el banquillo.

Regresó a Inglaterra para iniciar una nueva etapa en el Chelsea, dirigir al Manchester United -con el que ganó la Liga Europa- y al Tottenham, para luego volver a Italia, donde conquistó la Liga Conferencia con el Roma y se convirtió en el primer entrenador en ganar todas las competiciones de Europa.

Pero sus años en la capital italiana y su breve paso por el Fenerbahçe turco lo dejaron alejado de la élite y con la necesidad de reencontrarse a sí mismo como técnico, según él propio, algo que logró en el Benfica y que ahora llevará a Madrid.

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