El Ministerio de Defensa del Reino Unido ha confirmado que investiga las posibles ráfagas de advertencia disparadas por una fragata rusa, la Almirante Grigorovich, a menos de 500 metros de un yate británico. El incidente ha tenido lugar este martes, a unas 20 millas de la isla de Wight, al sur del país.

“Estamos investigando informaciones sobre un posible incidente en el canal de la Mancha”, ha confirmado el Gobierno británico, que no vincula lo ocurrido con el abordaje, 48 horas antes, de un petrolero ruso perteneciente a la llamada flota fantasma en esas mismas aguas.

Comandos de la Marina Real británica interceptaron durante la madrugada del domingo el petrolero, que según el Gobierno británico formaba parte de las centenares de embarcaciones utilizadas por Moscú para exportar de manera ilegal petróleo y otras materias primas.

Fue la primera operación de asalto de estas características llevada a cabo por las fuerzas del Reino Unido. Infantes de Marina, coordinados con agentes especiales de la Agencia Nacional contra el Crimen y con respaldo de la RAF (Real Fuerza Aérea), asaltaron el petrolero mediante un despliegue y toma de la nave que se ha prolongado durante seis horas.

Tras el incidente de este martes, un bote del buque británico de la Royal Navy se ha aproximado hasta el yate para recabar información sobre lo sucedido y asegurarse de que la tripulación estaba a salvo. No ha habido heridos ni fallecidos, y la embarcación de recreo ha seguido su rumbo.

Según ha informado la BBC, el yate, que navegaba bajo condiciones de niebla, se ha ido aproximando involuntariamente hacia la embarcación rusa, cuando ambas estaban ya en aguas territoriales pero cerca del límite británico.

El Almirante Grigorovich lleva desplegado prácticamente un año cerca de las aguas territoriales británicas, y durante este tiempo se ha centrado en escoltar en su trayecto a las embarcaciones que forman parte de la ‘flota fantasma’.

En un juego del gato y el ratón que se rompió definitivamente el domingo con el asalto del Smyrtios, en el último año los buques británicos han vigilado a su vez a la fragata rusa, cada vez que se aproximaba al límite de las aguas territoriales.

La ‘flota en la sombra’ es responsable de transportar hasta el 75% del petróleo ruso que, en teoría, está embargado bajo sanción. Son cerca de 700 embarcaciones que mantienen viva la línea de financiación que Putin necesita para mantener su ofensiva en Ucrania.

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