16 de julio de 2026 a la – 08:55
Lionel Messi y Lamine Yamal se verán las caras en el duelo definitivo entre Argentina y España. Aquella imagen viralizada que los unió hace casi dos décadas suma un capítulo histórico y definitivo por la gloria máxima.
La foto tiene mil capas. En 2007, Lionel Messi tomó en brazos a un bebé de apenas meses para un calendario del diario Sport, producido en colaboración con la Fundación del Fútbol Club Barcelona y UNICEF. El bebé se llamaba Lamine Yamal, había nacido el 13 de julio de 2007 en Esplugas de Llobregat y hoy es uno de los mejores jugadores del mundo. Este domingo, ese bebé y ese hombre que lo cargó en brazos se van a enfrentar en la final del Mundial 2026 que se va a disputar en el estadio MetLife de Nueva Jersey. Argentina contra España. Messi contra Yamal. El mejor de la historia contra el que promete sucederlo.
Nadie lo sabía entonces. Ni Messi, que tenía apenas 19 años y salía del vestuario sin saber muy bien cómo agarrar a un recién nacido. Ni Joan Monfort, el fotógrafo que capturó el momento y que 17 años después recibió un mensaje a las doce de la noche que lo despertó de un sacudón. “¿Esta foto es tuya?”, le preguntó un colega del Sport. “Sí, ¿quién es el chico?”. “Es Lamine Yamal”. Monfort lo cuenta así: “Suelto un ‘¡ostia!’ y todo empieza a coger una dimensión desconocida”.
La foto se viralizó en 2024, horas después de que Yamal anotara el primer gol de la remontada de España sobre Francia en las semifinales de la Eurocopa. El joven la posteó en sus redes con una sola palabra: “Renacido”. La acompañó con el emoticón de la cabra, el GOAT, y una estrella. Tenía 16 años. Ya entonces parecía que algo cósmico unía al rosarino y al catalán de origen ecuatoguineano. Ahora, con la final del mundo en juego, esa sensación se multiplica por mil.
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Messi llega a esta encuentro como la gran figura de este Mundial. Probablemente Kylian Mbappé, Harry Kane o Erling Haaland puedan decir que compitieron al mismo nivel que Leo en la presente Copa del Mundo, pero el 10 argentino es el único de ellos que sigue en carrera por obtener (y repetir) el gran título del fútbol. Del otro lado, aquejado por algunos problemas físicos que no le permiteron llegar en óptimas condiciones a la competencia, el crack español de 19 años no logró mostrar más que algunos destellos de todo su talento y le debe a sus compañeros esta oportunidad que ahora se le presenta. Todos en España esperan que se destape en el momento más indicado.
Desde sus primeras entrevistas, Yamal siempre fue claro sobre sus referentes: “En Neymar y en Messi, son los dos que más me gustan”. Y cuando le preguntaban por las comparaciones con el argentino, respondía con una elegancia impropia de su edad: “Es una comparación que se la dejo a ellos, pero no habrá otro futbolista como Leo Messi”. Ahora tendrá que enfrentarlo. Ya no en una foto, ya no en una declaración: en el partido más importante del mundo.
La historia de la imagen, mientras tanto, sigue acumulando capas. Joan Monfort recuerda que fue difícil sacarla. “Messi es un tipo introvertido y tímido. De repente se encuentra en un vestuario con una bañera de plástico y un bebé adentro. No sabía ni por dónde cogerlo en principio”.
Lo que nadie imaginó es que ese bebé al que el mejor jugador de la historia no sabía cómo agarrar terminaría siendo, diecisiete años después, su rival en la final del mundo. “Los astros se juntan”, dice el fotógrafo. “La casualidad y la suerte juegan un papel importantísimo”. Este domingo, en la cancha, el conjuro se completa.
El origen de la foto
Todo empezó en 2007, en el Camp Nou, durante la sesión fotográfica para el mencionado calendario, de carácter solidario, para el diario Sport que incluyó un sorteo entre familias para que pudieran convivir con jugadores del equipo. Entre los afortunados estuvieron los padres de Lamine Yamal, quienes fueron recibidos por un jovencísimo Messi, de apenas 20 años, que todavía era un chico reservado y tímido, lejos del crack planetario en el que se convertiría.
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Monfort recuerda que la escena tuvo su cuota de torpeza entrañable. “Le dijeron que debía hacerse una foto para un calendario solidario con chavales, pero creo que él no esperaba encontrarse a un bebé. Fue complicado. No sabía cómo coger a un bebé”, contó a Associated Press. Finalmente, Messi apareció sosteniéndolo en brazos e incluso posó mientras lo bañaba en una pequeña bañera de plástico. La imagen quedó registrada. Y durante casi dos décadas, quedó olvidada.
Fue el padre del jugador español quien la rescató del olvido, al publicarla en Instagram con una frase que lo dice todo: “El comienzo de dos leyendas”. La foto explotó en las redes y recorrió el mundo. Monfort ni siquiera recordaba quién era ese bebé hasta que empezaron a lloverle los mensajes. “Fue una casualidad de la vida. En aquel instante no te puedes imaginar lo que será casi 20 años más tarde. Es una conjunción de cosas que solo se da una vez”, reflexionó el fotógrafo.
Ahora, en la final del Mundial 2026, esa foto adquiere una dimensión nueva e imposible de guionar: el hombre que no sabía cómo agarrar a ese bebé y el bebé que no sabía que lo estaba agarrando una leyenda se enfrentarán en el partido más importante del planeta.
Fuente: Clarín.
