Empresarios de distintos sectores recorrieron la Cervecería de Ypané y conocieron de cerca el proceso detrás de cada una de las marcas del portafolio de Cervepar, las cuales atraviesan por más de 1.300 indicadores de control, además de los estándares de calidad, la tecnología, el talento y las prácticas de sostenibilidad que acompañan en cada etapa en la elaboración de las bebidas.
¿Qué hay detrás de una cerveza antes de llegar a una mesa? En Cervepar, la respuesta empieza mucho antes de que la botella salga de la planta. Con más de un siglo de historia en Paraguay, la compañía abrió las puertas de su cervecería a empresarios y referentes de distintos sectores para compartir de primera mano cómo se construye, desde el origen, el “Orgullo nacional, calidad mundial” que identifica a sus productos.

La experiencia permitió conocer un proceso en el que la calidad está presente desde el primer momento. Los controles comienzan incluso antes de que las materias primas ingresen a la planta y continúan en cada una de las etapas de elaboración, envasado y distribución. En total, cada marca atraviesa más de 1.300 controles de calidad a lo largo de toda la cadena, porque para Cervepar la calidad no es una instancia final de verificación, sino una forma de trabajar que está presente durante todo el proceso.
Ese seguimiento combina el conocimiento de los equipos con tecnología y sistemas especializados que permiten monitorear los procesos de manera constante, además de analizar las bebidas en paneles sensoriales. Este trabajo posiciona a Cervepar entre las compañías destacadas de la región y se traduce en reconocimientos como los otorgados por Monde Selection a su emblemática marca Pilsen, el que obtuvo este premio luego de sostener la calidad por 10 años.

“La calidad se construye todos los días y en cada detalle. Hay un equipo detrás, hay tecnología, hay procesos y, sobre todo, hay una cultura que entiende que cada cerveza que sale de nuestra planta lleva el nombre de Paraguay”, señaló Guillermo Martínez, gerente general de Cervepar, durante la visita, en la que estuvo acompañado por Horacio Hutka, director Industrial de la cervecería.
Invertir para seguir elevando los estándares
La apuesta por la calidad también se traduce en inversión. Durante los últimos dos años, Cervepar destinó más de USD 3 millones a sus líneas de Cervecería Paraguaya, incorporando mejoras que permiten continuar elevando los estándares de producción y acompañar la evolución de una operación que busca competir con los mejores niveles de la industria.
Pero la tecnología y las inversiones son solo una parte de esta historia. Más de 1.200 colaboradores hacen posible cada día la operación de Cervepar y son quienes, desde diferentes roles y áreas, ponen en práctica los procesos, el conocimiento y la cultura de excelencia que sostienen la calidad de cada producto.
Durante el recorrido, los invitados también compartieron una experiencia con el maestro cervecero Alberto Simón, quien los acompañó a descubrir algunos de los secretos detrás de la elaboración de la cerveza, desde sus características y procesos hasta las claves de un servido perfecto. La jornada incluyó además un maridaje pensado para apreciar cómo el producto puede acompañar diferentes momentos y propuestas gastronómicas.

Sostenibilidad como parte del negocio
La excelencia en el producto forma parte de una visión de negocio que incorpora la sostenibilidad como un componente esencial de la operación. Esto implica revisar y mejorar continuamente la manera en que se utilizan los recursos, desde el proceso productivo hasta la llegada de los productos a los miles de puntos de venta del país.
En los últimos años, Cervepar logró reducir el consumo de agua y a su vez, durante el primer semestre de 2026 alcanzó un 99,71 % de reciclabilidad, mientras que sus botellas cuentan actualmente con 83 % de vidrio reciclado.
Así, la visita permitió conocer una parte de Cervepar que muchas veces no se ve: las personas, las inversiones, la tecnología, los controles y las decisiones que ocurren detrás de cada cerveza. Es ahí donde, después de más de 100 años de historia en Paraguay, comienza a construirse el orgullo de hacer un producto nacional con estándares de calidad mundial.
