Estados Unidos anunció el viernes la aprobación de una venta de bombas y otros materiales de defensa por valor de 5.000 millones de dólares (unos 4.300 millones de euros) a Arabia Saudí, con el fin de “fortalecer la seguridad de un aliado importante” que ha sido blanco de ataques desde el inicio de la guerra con Irán en febrero.

“La venta propuesta mejorará la capacidad de defensa aérea de Arabia Saudí para hacer frente a las amenazas regionales actuales y futuras, reforzará su defensa y mejorará la interoperabilidad con los sistemas utilizados por las fuerzas estadounidenses y otros socios de la región del Golfo», detalló el Departamento de Estado de EE UU en un comunicado.

Concretamente, Riad ha solicitado la compra de bombas JDAM (Joint Direct Attack Munition), una munición guiada por GPS capaz de alcanzar objetivos a unos 72 km de distancia, y otros materiales de defensa de apoyo, así como respaldo logístico para su uso. El contratista principal del acuerdo será Boeing, fabricante de este tipo de bombas.

La venta, que debe recibir el visto bueno del Congreso en Washington, “respaldará los objetivos de política exterior y de seguridad nacional de Estados Unidos al fortalecer la seguridad de un aliado importante no perteneciente a la OTAN”, agregó el comunicado.

Arabia Saudí, potencia petrolera mundial, ha sido blanco de ataques con drones y misiles por parte de las fuerzas iraníes y de los rebeldes hutíes de Yemen, un movimiento armado aliado de Teherán, especialmente desde que Estados Unidos e Israel lanzaron la guerra contra Irán el 28 de febrero.

Los hutíes, que controlan un 30% de Yemen y su capital, Saná, mantenían una tregua informal con Arabia Saudí desde 2022, pero con el inicio de la guerra en Irán, este acuerdo se ha prácticamente roto. En julio, los rebeldes anunciaron un bloqueo naval contra Riad y atacaron varios petroleros saudíes en el Mar Rojo. Por esta zona y el limítrofe estrecho de Bab el Mandeb transita un 10% del crudo mundial.

A finales de julio y por primera vez, Arabía Saudí atacó junto con Estados Unidos grupos armados apoyados por Irán en Irak, tras culparlos de una ofensiva con drones contra sus instalaciones petroleras. Paralelamente, el reino suní firmó un pacto de seguridad con Turquía y Pakistán, llamado “Acuerdo de defensa conjunta de La Meca” y desea crear una coalición internacional de defensa destinada a proteger las rutas internacionales de transporte marítimo y de suministro energético en la región del mar Rojo.

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