El Parlamento de Portugal ha rechazado este martes la moción de censura presentada por Chega contra el Gobierno del conservador Luís Montenegro. La iniciativa de la formación ultraderechista, que reclamaba la destitución del ministro del Interior, Luís Neves, ha obtenido 60 votos a favor —los de sus propios diputados— frente a 104 en contra y 62 abstenciones.
En contra de la moción han votado los dos socios de la coalición gubernamental: el Partido Social Demócrata (PSD), de centroderecha, y los democristianos del Centro Democrático Social-Partido Popular (CDS-PP), así como los liberales de Iniciativa Liberal (IL), el ecologista Livre y el animalista Pessoas-Animais-Natureza (PAN). El Partido Socialista (PS), primera fuerza de la oposición de centroizquierda; el Partido Comunista Portugués (PCP); la izquierda alternativa del Bloco de Esquerda (BE); y el regionalista madeirense Juntos pelo Povo (JPP) se han abstenido, dejando la moción sin ninguna opción de prosperar.
El líder socialista, José Luís Carneiro, ha justificado la posición de su partido blandiendo el argumento de la estabilidad. “Los portugueses no quieren una crisis política, sino que el Ejecutivo gobierne y responda a sus preocupaciones”, ha afirmado. Y las críticas al Gobierno, ha añadido, no obligan a derribarlo.
El momento más tenso ha llegado al final de la votación, cuando los diputados de Chega se han levantado de sus escaños para gritar “dimisión” a Neves, presente en la bancada del Gobierno. Su líder, André Ventura, había acusado antes al ministro de comportarse como un sheriff que decide qué se puede hacer y cuándo responde ante los periodistas y los políticos. El caso, ha sostenido, refleja “una degradación sin precedentes de las instituciones democráticas” y el uso de la Policía Judicial con fines personales o políticos.
Neves, responsable de la seguridad interior y antes director nacional de la Policía Judicial, arrastra varias controversias de sus años al mando de ese cuerpo. La Fiscalía General de la República ha confirmado tres investigaciones relacionadas con ellas. El ministro niega haber cometido delitos, aunque ha reconocido en público algún error. Montenegro ha resistido semanas de presión para apartarlo y este martes ha replicado que la moción no ha aportado “ni alternativas creíbles ni tampoco un nuevo rumbo de gobierno”, sino “negatividad y espuma política”.
Es la primera moción de censura a la que se enfrenta el Ejecutivo conservador en la presente legislatura, abierta tras las elecciones anticipadas del año pasado, que Montenegro convocó después de perder una cuestión de confianza. En la anterior superó otras dos mociones. De aquellos comicios salió también una Cámara en la que Chega es segunda fuerza, y en la que el Gobierno depende de la tolerancia socialista para sobrevivir a cada envite de la ultraderecha.
