Los campos gasistas de Yamalia-Nenetsia, en el noroeste de Siberia, dentro del círculo polar ártico, son estratégicos para la economía de Rusia. Por primera vez en la guerra, las fuerzas armadas ucranias han atacado con drones las instalaciones energéticas de la región, situada a más de 3.000 kilómetros de su frontera y han alcanzado un importante complejo energético. En paralelo a esta acción, también han sonado las alarmas en el distrito autónomo de Janty-Mansi, en las profundidades de Siberia.

El ataque ucranio más lejano registrado hasta ahora se produjo el pasado 7 de julio en otra planta clave: la refinería de Omsk, a unos 2.500 kilómetros de distancia del origen de los proyectiles. Kiev confirma así que su campaña de bombardeos contra las infraestructuras energéticas rusas alcanza ya las principales zonas productoras (y exportadoras) del país.

El objetivo atacado ha sido, de acuerdo con los medios ucranios, la planta de gas licuado de Novi Urengói (la mayor ciudad de la provincia de Yamalia-Nenetsia). Según sus datos, se trata de una gigantesca instalación que produce unos 19,5 millones de toneladas anuales.

El alcalde de la localidad, Dmitri Artiújov, ha confirmado el bombardeo sin concretar, eso sí, qué infraestructura fue el blanco de Kiev. “Hoy se ha repelido un ataque con drones contra una de las instalaciones industriales de la ciudad. La caída de los restos ha provocado un incendio”, ha manifestado el edil en sus redes sociales.

El bombardeo no provocó víctimas, según la administración local. El Ayuntamiento alertó a los vecinos del riesgo de los drones y amenazó con tomar acciones penales contra aquellos que difundiesen imágenes del ataque.

El fabricante de drones ucranio Fire Point se ha apuntado el ataque. “Adivinen quién recorrió más de 3.300 kilómetros y alcanzó el objetivo con éxito”, ha publicado la firma en la red social X. “Impactos directos confirmados dentro de la instalación. La evaluación de daños está en curso”.

La otra provincia atacada este miércoles es Janty-Mansi, que acumula más de la mitad de las reservas petroleras rusas y produce más del 40% del crudo del país.

Se desconoce qué instalaciones fueron bombardeadas. Según algunos testimonios difundidos por la prensa rusa, esta ha sido la primera vez que los residentes de la región han tenido que tomar precauciones por un ataque de drones. La Agencia Federal de Transporte Aéreo de Rusia, Rosaviatsia, suspendió los vuelos en la zona durante unas horas.

No obstante, las autoridades locales se estaban preparando para la llegada de la guerra de drones desde Ucrania. El departamento de Desarrollo Social de la región propuso recientemente incluir las consecuencias de estos bombardeos en su lista de “situaciones de extrema necesidad” para que los ciudadanos puedan solicitar al Estado alimentos, ropa y otros bienes básicos.

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