15 de octubre de 2026 – 01:54

Maximino Cabrera, de 38 años, se enroló en el Ejército ruso y habría muerto en el frente. Su esposa y cinco hijos piden ayuda para repatriar sus restos.

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Una familia paraguaya vive horas de dolor e incertidumbre. Recibió información de que Maximino Cabrera Ocampos, de 38 años, oriundo de J. Augusto Saldívar, habría muerto en combate. Se había enrolado en el Ejército ruso para participar en la guerra contra Ucrania.

Lo que llegó a la familia fueron avisos informales y documentos, pero ninguna confirmación oficial. Su esposa, Nancy Quintana, y sus cinco hijos menores esperan saber qué ocurrió y si podrán traer el cuerpo al país.

Un aviso sin pruebas: “solo me dieron el pésame”

Según relató Quintana, se enteró de la noticia en la mañana del miércoles, cuando le transmitieron únicamente el pésame para la familia Cabrera. No le enviaron fotos ni documentos que respalden el fallecimiento. El aviso llegó a través de un grupo de WhatsApp de familiares de otros paraguayos que se encuentran en Rusia. Esas personas le pidieron reserva de sus nombres por temor a represalias.

Hasta hace entre 15 y 22 días, la comunicación con Cabrera era diaria, entre llamadas y mensajes. De pronto, se cortó. “Me escribía todos los días que estaba bien”, contó la mujer.

Salió en agosto con un contrato por un año

Cabrera dejó el país alrededor del 23 o 24 de agosto. Según su esposa, viajó a Moscú y desde allí fue trasladado a una base militar. Firmó un contrato por un año con el Ejército ruso.

Quintana dijo que desconoce cómo llegó su marido a ese reclutamiento y quién se lo ofreció. Tampoco sabe si alguien le tradujo el contrato, redactado en ruso, ni si recibió algún pago. Según contó, él le dijo en guaraní que se iba a la guerra, porque en el país no conseguía un trabajo digno. Ella lo apoyó, pensando en sus hijos.

Cancillería pide papeles, pero no para traer el cuerpo

La mujer se comunicó con personas vinculadas a la Cancillería nacional. Según relató, le indicaron que presente una nota y la documentación de su pareja y de sus hijos para verificar si el hombre falleció. Le dijeron, además, que ese trámite no es para repatriar el cuerpo.

Para la familia, esa es la mayor preocupación. “Puedo prenderle una vela acá, pero lo más doloroso es no poder traerlo”, expresó, entre lágrimas. No tienen contactos en Rusia que puedan brindarles información oficial.

Cinco hijos y ningún sustento

Cabrera era el sostén del hogar. Quintana quedó a cargo de cuatro hijos en edad escolar y de un bebé de un año y cuatro meses. Se define como una persona humilde y pide ayuda al Gobierno y a quien pueda colaborar.

“Pido que llegue esta voz de madre”, dijo, y solicitó que se la escuche para poder darle cristiana sepultura a su esposo.

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