El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegura haber ofrecido el puesto de portavoz de la Casa Blanca al presidente y consejero delegado de la competición de lucha Ultimate Fighting Championship (UFC), Dana White. No está claro si el anuncio va en serio y, si es así, el deportista lo aceptará. En un mensaje en sus redes sociales, el mandatario escribe: “Dana será un jefe de prensa como ningún otro. ¡Dana, por favor, toma el trabajo!”.
El anuncio del presidente parece formar parte de una serie de medidas que anticipan una nueva fase de dureza en su política, tras la derrota electoral sin paliativos de su partido en los comicios de mitad de mandato. En otro mensaje, declara que ha dado orden al Departamento de Justicia de examinar supuestas “amenazas” demócratas contra donantes y representantes republicanos.
La UFC es la competición de artes marciales mixtas de la que Trump ordenó que se celebrara un combate en los jardines de la Casa Blanca por su cumpleaños, en junio pasado.
La Casa Blanca lleva meses sin portavoz, salvo en el breve lapso de cinco días el pasado octubre en que la comentarista conservadora Katie Zacharia ocupó el puesto antes de ser despedida sumariamente. En mayo, la titular del puesto, Karoline Leavitt, tomó una baja por maternidad durante la cual no se nombró a un sustituto. En su lugar, varios miembros del Gabinete se turnaron para ofrecer ruedas de prensa ocasionales en la icónica sala de prensa de la Casa Blanca. Leavitt, de 29 años, llegó a reincorporarse brevemente, pero en agosto anunció su marcha definitiva para dedicar más tiempo a sus dos hijos.
En su mensaje en su red social, Truth Social, en el que califica a White de “violento luchador y guerrero”, Trump apunta que ha pedido también la contratación de los asistentes del deportista, “aunque algunos no son de nuestro país”. “Necesitamos que esta gente nos defienda contra la izquierda lunática”, asegura el mandatario, que cita entre quienes desea contratar a los luchadores Islam Makhachev, Khabib Nurmagomedov, Justin Gaethje, Daniel Cormier, Amanda Nunes y Kayla Harris.
La declaración del presidente estadounidense, que se encuentra este fin de semana en su residencia de Mar-a-Lago en Florida, llega un día después de que anunciara el nombramiento de uno de sus asesores más radicales, Stephen Miller, como jefe de Gabinete, un cargo con similitudes al de primer ministro en los gobiernos europeos.
Miller, arquitecto de la dura política de inmigración de Trump, que incluye deportaciones masivas, reemplaza a Susie Wiles, convertida en chivo expiatorio de la contundente derrota del Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato del pasado martes. Aunque aún no han terminado los recuentos en todas las circunscripciones, los demócratas lograrán una mayoría de al menos 54 escaños en el Senado, de un total de 100 asientos, y sobrepasan ya los 250 puestos en la Cámara de Representantes, de 435 miembros.
El presidente estadounidense, que inicialmente acogió con indiferencia las noticias de la hecatombe republicana, se ha ido enfureciendo cada vez más a medida que ha ido tomando conciencia de las dimensiones de la derrota.
En el pasado, otros presidentes estadounidenses que sufrieron duros varapalos electorales en los comicios de mitad de mandato optaron por hacer acto de contrición, al menos de puertas para afuera, y tratar de ofrecer medidas conciliatorias a los votantes. Pero el nombramiento de Miller y, de confirmarse, el de White, apuntan a que Trump ha elegido la estrategia opuesta y redoblará su confrontación con los rivales demócratas.
En un mensaje previo a su anuncio sobre White, también en redes sociales, el presidente estadounidense atacó las declaraciones de los líderes demócratas que anticipan extensas investigaciones sobre el rápido enriquecimiento de la familia de Trump y los contratos firmados por el Gobierno. “Esto es extorsión al nivel más alto, y debería tener que rendir cuentas por ello”, escribió el mandatario.
“Están amenazando a nuestros donantes, que son algunas de las personas más respetadas en el mundo, con la cárcel y muchos otros niveles de castigo simplemente porque son republicanos o simpatizantes de los republicanos. Esto es convertir la ley en un arma”, continúa el mandatario en su largo mensaje. Trump reclama prisión contra los legisladores que han empezado a enviar cartas pidiendo datos para sus investigaciones. “¡Los republicanos tienen que actuar rápido y de manera espabilada!“, agrega. “Mediante esta declaración, ordeno al Departamento de Justicia que examine este acto delictivo de inmediato”, concluye.
