26 de mayo de 2026 a la – 23:36
Recoleta FC sigue desafiando a la lógica en su debut absoluto en la Copa Sudamericana. Con un solitario gol de su artillero Allan Wlk, Recoleta FC venció a domicilio 1-0 a San Lorenzo de Almagro en el Nuevo Gasómetro. Con este heroico triunfo en el cierre del Grupo D, el “Canario” se adjudicó de forma invicta el primer lugar de la zona y selló un boleto directo a los octavos de final, rompiendo con todos los pronósticos del continente.
El encuentro amaneció bajo el absoluto dominio de San Lorenzo de Almagro. Desde el pitazo inicial del colombiano Carlos Ortega, el conjunto azulgrana volcó el juego hacia el territorio de Recoleta FC, impulsado por un Mathías de Ritis incisivo y punzante. En los compases iniciales, el futbolista ensayó dos remates con perfiles cambiados: el primero, un zurdazo rasante que lamió el poste; el segundo, un disparo con rosca desde la frontal del área que se cerró tarde, perdiéndose a milímetros del vertical izquierdo de un estático e indefenso Nelson Ferreira.
El elenco canario también supo sufrir. Al llegar al primer cuarto de hora, el “Ciclón” de Boedo generó su aproximación más clara: la jugada nació en los pies de Facundo Gulli, quien con puro practicismo recibió en la zona de gestación, giró y de inmediato filtró un pase al espacio para Rodrigo Auzmendi. El delantero les ganó la espalda a los centrales y quedó mano a mano con Nelson Ferreira; intentó batirlo con una definición entre las piernas, pero el guardameta achicó en el momento justo para mantener su portería en cero.
Sin embargo, Jorge González Frutos tenía el libreto claro para su equipo, el cual consistía en un repliegue ordenado para, una vez recuperado el balón, activar la transición mediante el juego directo. De esa forma llegó el primer aviso: tras una recuperación en campo propio de Facundo Echeguren, este lanzó de inmediato un pase largo al espacio para Wilfrido Báez. El atacante, antes de tener encima la cobertura de Jhohan Romaña, sacó un derechazo tímido que no logró inquietar al arquero Orlando Gill.
Pasando la media hora de partido, Recoleta dio el primer golpe de la noche mediante una transición de manual. La jugada se originó en un disparo mordido de Nicolás Tripichio que fue interceptado por Juan Alexander Franco; este, de primera, activó la corrida de Pedro Ríos, quien arrancó desde campo propio. Antes de atravesar el círculo central, ya en terreno antagónico, Ríos filtró un pase con ventaja para el goleador Allan Wlk, quien tuvo tiempo para perfilarse y sacar un implacable zurdazo que venció la resistencia del descuidado guardameta Orlando Gill.
Fue un golpe de autoridad del “Canario”, que antes de que se cerrara la primera mitad estuvo cerca de duplicar la ventaja. Tras una recuperación de Wilfrido Báez, este abrió rápido por derecha para Allan Wlk, quien de inmediato devolvió el esférico al centro de la cancha. Báez, que había acompañado la acción, intentó controlar la pelota; aunque se le terminó escurriendo, su movimiento sirvió de pantalla para Aldo González. Este último abrió la cara interna del pie derecho, pero un leve desvío en Lautaro Montenegro hizo que el balón se marchara rozando el poste izquierdo del guardamete de la selección paraguaya.
La etapa complementaria fue de resistencia pura para el “Canario”, que prácticamente renunció a la posibilidad de generar peligro para dedicarse a aguantar los embates del dueño de casa. Su propuesta requirió un generoso despliegue físico, coordinación de movimientos y máxima concentración, sobre todo en la última línea, para blindar el arco mediante el esfuerzo colectivo. Además, las veces que el guardameta fue llamado a intervenir, agigantó su figura; especialmente en un mano a mano frente a Alexis Cuello, a quien le achicó el ángulo de disparo de manera impecable.
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