La firma telemática del acuerdo entre Estados Unidos e Irán la pasada noche, que incluye la reapertura del estrecho de Ormuz, ha movilizado a las navieras cuyos buques siguen atrapados en el golfo Pérsico. Hasta media tarde de este jueves, al menos 14 buques habíann doblado ya el cabo de Musandam y enfilaban el océano Índico, según los datos de las plataformas de seguimiento de barcos. Entre ellos, tres superpetroleros saudíes, los primeros de este tipo procedentes de ese país en hacerlo en los cuatro últimos meses, y otro también repleto de crudo de Emiratos Árabes Unidos. En total, además de mercancías no energéticas, los buques que han salido este primer día de acuerdo de su encierro en el golfo Pérsico portan más 10 millones de barriles de crudo (la décima parte del consumo diario mundial).

“Siete buques que permanecían atrapados desde hace 109 días ya están en marcha, lo que indica una rápida reapertura. Cinco de los primeros en zarpar están ligados a intereses chinos. Barcos con bandera europea, incluidos un metanero francés y un portavehículos italiano, también están zarpando, lo que podría interpretarse como una señal de confianza en el acuerdo”, afirmo por la mañana la empresa de inteligencia marítima Windward en una publicación en X (antes Twitter). Esta compañía también detectó que buques con bandera de Hong Kong y un superpetrolero japonés cargado estaban tomando posiciones para emprender el trayecto de salida del Golfo.

El metanero Mraikh, de bandera gala y fletado por la empresa catarí QatarEnergy, cargó gas en la terminal de Ras Laffan a principios de mes y se dirige a Port Qasim, en Pakistán, según ha publicado Bloomberg. Por su parte, el portavehículos Grande Torino, de la firma italiana Grimaldi y procedente de Abu Dabi, enfila ya su ruta hacia Singapur con un calado de 8,3 metros, lo que indica que navega vacío o con poca carga. También varios buques vinculados al gigante chino COSCO transitaron este jueves el estrecho.

Ya el miércoles, horas antes de la firma del pacto —que ofrece un horizonte de al menos 60 días de paz—, la plataforma MarineTraffic identificó el tránsito de al menos seis buques por Ormuz. Otra firma sectorial, Windward, añadió a la lista siete más que transitaron con el transpondedor (el aparato que transmite la posición y otros detalles del buque) apagado, lo que los convierte en prácticamente invisibles.

En lugar de su destino final, varios de los buques que están transitando por Ormuz emiten a través de su señal el mensaje “buque y tripulación chinos”, una táctica que se ha venido utilizando en las últimas semanas para evitar ataques de la Guardia Revolucionaria iraní. Algo que indicaría que las navieras todavía se muestran cautas en sus cruces por una lengua de mar clave, por la que transita —transitaba— un quinto del petróleo y el gas licuado que consume el mundo.

Ruta norte

Todos los buques que han franqueado el estrecho desde la firma del acuerdo lo han hecho utilizando la ruta norte, designada por Irán para el paso de buques de países amigos o con permiso explícito de Teherán, ya que está bajo su total control. Se teme —aunque no se sabe a ciencia cierta— que haya minas navales desplegadas por la Guardia Revolucionaria a lo largo del corredor internacional, el más corto y rápido, que transcurre por el centro del estrecho. Era el que se usaba antes de la guerra y de que Irán respondiese con su carta más fuerte: levantar un muro sobre Ormuz. Un paso que prácticamente nadie creía posible.

“Tenemos cuatro buques en el Golfo. Los estamos preparando para el cruce del estrecho de Ormuz, pero solo procederemos cuando sea seguro hacerlo”, apunta un portavoz de la empresa de carga Hapag-Lloyd en un comentario remitido a EL PAÍS por correo electrónico. “Las fechas definitivas de tránsito siguen dependiendo de los detalles y de la implementación del acuerdo entre EE UU e Irán y de nuestra continua evaluación de la situación de seguridad”, añade la naviera alemana, uno de los gigantes del transporte mundial de contenedores.

Neil Corsby, de la firma de análisis petrolero Sparta, atisba una probabilidad “decente, de en torno al 50%” de que la navegación se normalice en Ormuz, aunque sin llegar a los niveles preguerra. “Hablar de normalización completa en una o dos semanas es demasiado optimista: los armadores siguen estando incómodos”, escribe por correo electrónico. Su expectativa es que se produzca un “repunte inicial en el tráfico por parte de quienes ya se habían posicionado con antelación, pero aún no una carrera masiva”.

Actualmente, hay unos 550 buques mercantes de más de 10.000 toneladas atrapados desde finales de febrero en el Golfo Pérsico, además de varios cientos más de menor capacidad de carga. Entre ellos, según el recuento de la publicación especializada Lloyd’s List, hay al menos 160 buques cisterna, 200 graneleros, 60 portacontenedores y 10 portavehículos.

El tráfico saliente, sentencia Corsby, “puede generar una imagen más positiva de la situación de lo que realmente es sostenible a largo plazo”. La mayoría de barcos atrapados, concluyen Gregory Brew, Clayton Allen y Cliff Kupchan, de la consultora de riesgos Eurasia, “necesitarán garantías de que la vía marítima está libre de minas antes de que intenten salir en masa”.

De hecho, esta es una de las reclamaciones de la industria naviera. “La amenaza de las minas en la zona sigue siendo una preocupación inmediata y a largo plazo, y es necesario establecer rutas libres de minas”, señala Jakob Larsen, director de Seguridad del Consejo Marítimo Internacional y del Báltico (BIMCO). Esta organización, la mayor patronal de armadores por número de asociados, recomienda a sus miembros “considerar la posibilidad de esperar a recibir más aclaraciones e instrucciones”, ya que el actual memorándum “no ofrece suficiente información” sobre rutas seguras, secuencia de salida de los buques del Golfo o procedimientos de notificación, seguridad y emergencias. Precisamente, el temor a la presencia de minas, hace que sólo las zonas de tráfico costero cercanas a Omán e Irán sean navegables, lo que presenta dificultades por la multitud de islotes así como por las posibilidades de “congestión de tráfico e incidentes”. “Sigue siendo arriesgado que los buques inicien el tránsito en este momento y aconsejamos a los armadores que continúen realizando evaluaciones de riesgo exhaustivas”, subraya Larsen en un comunicado.

Lo que suceda en los próximos días será fundamental. Si Irán, como es de esperar tras la firma de Versalles, no pone ninguna traba a quienes retoman sus planes de atravesar Ormuz —y, por supuesto, no los ataca—, eso debería dar argumentos para que más navieras y aseguradoras den su aquiescencia a nuevas operaciones. Todo lo que no fuera eso sería un gran retroceso.

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