El teléfono de Yan Diomandé no paraba de sonar esa mañana de la primavera boreal de 2025, unas semanas después de haber debutado en la Liga española con el Leganés y después de un partido contra el Real Madrid.
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Era un número marfileño, descolgó y su mundo se vino abajo. “Tu hermana se ha ido. Ha muerto. Alguien le echó algo en la bebida en una fiesta y nunca más despertó. Se ha ido”, le anunciaron en esa llamada, realizada a casi 6.000 km de distancia.
“Ni siquiera buscaron amortiguarme el golpe. Las cosas son así allí. Sin emoción”, explicó el futbolista.
El propio jugador compartió el relato de lo ocurrido en una carta dirigida a Roxane, que escribió justo antes del debut exitoso de Costa de Marfil al ganar 1-0 a Ecuador.
La misiva fue publicada en la web The Players Tribune, a tres días del esperado duelo del equipo africano con Alemania, en un pulso clave por el liderato del grupo mundialista.
“Simplemente vacío”
En el texto, Yan recuerda momentos de la vida de ambos, viviendo con modestia en Abiyán, contando cómo de niño consiguió una camiseta falsa del Manchester United a la que escribió con rotulador negro el nombre de Cristiano Ronaldo y el #7 a la espalda.
También recordó cómo le apodaban en el barrio “Roberto Carlos”, en alusión al exfutbolista brasileño, “por la potencia de mis disparos”, cuenta.
Por su talento con el balón siendo niño emigró ya con 9 años a la Academia Inter Foot Sud Comoé, a más de un centenar de kilómetros de la capital económica marfileña, “muy lejos de casa”.
Después se trasladó a Estados Unidos con 15 años, para continuar su formación académica y deportiva, antes de ir a Europa y hacer pruebas en varios clubes como los ingleses Chelsea y Crystal Palace, sin fortuna.
“Mi visa expiró. Mi sueño terminó. Me enviaron a África de vuelta y lloramos juntos”, continúa Yan en su carta a Roxane.
Fue en enero de 2025 cuando firmó por fin un contrato con un club de las grandes ligas europeas, el Leganés, entonces en la Primera división española. Fue apenas unas semanas antes del drama familiar y la muerte de Roxane, de la que dice que fue “la única que nunca dejó de creer” en el talento de su hermano. “Hoy no siento nada. Es como si no fuera una persona. Desde que has muerto, estoy simplemente vacío”.
Más de un año después del fallecimiento de Roxane, la carrera de Yan ha continuado en Alemania, en el RB Leipzig, al que se unió a mediados de 2025.
En su primera temporada en la Bundesliga acabó tercero y con el premio a mejor debutante de la temporada, para recompensar su balance de 12 goles y 9 asistencias.
“Conseguir lo que vaticinaste”
“Es muy espectacular, imparable”, dijo de él Ole Werner, el entrenador del Leipzig la pasada temporada y que ha sido despedido esta semana. “No necesita muchos regates, se impone simplemente por su sentido del timing, su conducción del balón y su velocidad”, añade Werner, que no dudó en hacerle titular, a la derecha o la izquierda, en su ataque en la campaña 2025-2026 recién terminada.
En Leipzig, Diomandé ha tenido que adaptarse a costumbres muy diferentes. “Vas a encontrarlo gracioso. Siempre llegaba con retraso. Bueno, no con retraso, llegaba a la hora, pero en Alemania eso quiere decir que llegas con mucho retraso”, dice, explicando que ha decidido llegar con 90 minutos de adelanto cada vez.
“Voy a conseguir lo que vaticinaste, te lo prometo. Antes incluso de tener botas de fútbol de verdad, le decías a todo el mundo que tu hermano iba a ser el mejor del mundo. Lo demostraré o moriré en el intento”, concluye. El Mundial parece el mejor lugar para brillar, en el nombre de Roxane.
