Estados Unidos ha confirmado una serie de nuevos ataques de envergadura contra Irán como represalia por los ataques de los últimos días a buques petroleros en el estrecho de Ormuz o sus inmediaciones. Los golpes se han dado a conocer apenas horas después de que Washington anunciara también que ha revocado el permiso que había concedido a Irán para que exportara petróleo dentro de las condiciones del acuerdo provisional de paz entre ambos.
Al anunciar la revocación de los permisos de exportación, un alto cargo ha advertido que Washington considera “completamente inaceptables” los ataques contra buques petroleros en el estrecho de Ormuz, de los que responsabiliza a Irán, y tomaría represalias por ello. Las negociaciones para un acuerdo de paz definitivo continuarán según lo previsto, según ha declarado esta fuente. Inmediatamente tras el anuncio, los precios del crudo subían más de un 5%.
En un comunicado, el Comando Central, responsable de las operaciones militares estadounidenses en Oriente Próximo, ha declarado que ha lanzado el ataque “para imponer un gran coste al ataque de barcos mercantes tripulados por personas inocentes en una vía marítima internacional”. Esta entidad ha considerado probada la autoría iraní de la agresión contra los petroleros, que considera “peligrosa, sin motivo y una clara violación del alto el fuego”.
Según el Departamento del Tesoro, Irán tendrá hasta el próximo día 17 para completar las ventas que habían estado aprobadas en el permiso que emitió Estados Unidos tras la firma del acuerdo provisional de paz con Irán el mes pasado.
El anuncio de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), la sección responsable de la imposición de sanciones y de su cumplimiento en el Departamento del Tesoro, ha indicado que a partir de este miércoles no podrán iniciarse nuevas operaciones de venta de petróleo iraní. El permiso emitido el mes pasado autorizaba esas transacciones hasta el 21 de agosto, cuando se cumplirán los sesenta días que los dos países se han dado para negociar.
La medida estadounidense ha llegado después de que en los últimos días tres petroleros resultaran alcanzados por proyectiles en el estrecho o sus inmediaciones, según la agencia de la Marina británica UKMTO. Irán no ha confirmado su responsabilidad.
Esos ataques, y la represalia estadounidense, vuelven a dejar en entredicho la fragilidad del acuerdo de paz entre los dos adversarios y hacen resurgir el temor de que descarrile el proceso de negociación de sesenta días que se han dado para concluir un pacto definitivo que incluya el futuro del programa nuclear sobre Irán y la situación del estrecho de Ormuz, los dos grandes escollos de los contactos entre los dos países.
El memorando de entendimiento provisional establece que Estados Unidos permitirá la venta de petróleo a Irán. También prevé el levantamiento gradual de sanciones económicas y la descongelación de los fondos iraníes retenidos en entidades extranjeras, así como la creación de un fondo de reconstrucción que estará dotado con al menos 300.000 millones de dólares. Washington ha insistido en que estas recompensas solo se irán aplicando por fases y siempre y cuando Teherán demuestre voluntad de cooperar.
Es algo en lo que ha insistido el alto funcionario. “Irán solo recibirá beneficios si demuestra buen comportamiento. Las acciones de Irán en el estrecho son completamente inaceptables para Estados Unidos, y tendrán consecuencias. Nuestros negociadores continúan trabajando de buena fe para un acuerdo definitivo”.
El Gobierno de Qatar había declarado a Irán “completamente responsable” de un ataque contra un buque mercante denominado al Rekayat cerca de Ormuz. A su vez, Arabia Saudí había culpado a Teherán de agredir a su petrolero Wadyan y había denunciado que esos actos representan “un ataque contra la seguridad de la navegación internacional y la seguridad de los suministros globales de energía”.
