Estados Unidos da un paso más en su política de deshielo respecto a Siria. El progresivo acercamiento de Donald Trump a Ahmed al Shara —un antiguo yihadista por el que Estados Unidos había llegado a ofrecer una recompensa por su captura de hasta diez millones de dólares y hoy presidente transitorio del país árabe— ha llevado a Washington a anunciar este lunes que deja de considerar al país árabe patrocinador del terrorismo, un listado en el que estuvo incluido durante 47 años.

En ese grupo quedan ahora solo tres países: Irán, Cuba y Corea del Norte. La designación de un país como Estado patrocinador del terrorismo conlleva restricciones a la ayuda exterior de Estados Unidos, a las exportaciones de defensa y a determinadas transacciones financieras.

La decisión estadounidense llega después de que el pasado noviembre cristalizara el acercamiento entre los dos países tras la visita de Al Shara, que en 2024 acabó con la dictadura que se alargó durante décadas de la familia El Asad, a Trump en la Casa Blanca. Fue la primera vez que un jefe de Estado de Siria pisaba la residencia oficial del presidente de Estados Unidos. La imagen impactó por el viraje de 180 grados respecto al tratamiento al nuevo hombre fuerte del país árabe. Hasta hace poco, Al Shara era conocido por su nombre de guerra, Abu Mohamed al Julani, como antiguo dirigente de Al Qaeda y del grupo integrista Hayat Tahrir al Sham (HTS).

La salida de Siria del listado se produce después de que el pasado viernes expirara el periodo de revisión del Congreso de Estados Unidos a la decisión de la Administración de Trump de retirar al país árabe del listado. La decisión incluye la designación del Frente al Nusra (antigua filial de Al Qaeda en Siria) como organización terrorista global.

Trump ha replicado un mensaje de celebración publicado por el ministro de Asuntos Exteriores de Siria, Hasan al Shaibani: “Hemos cerrado una oscura página de la historia de Siria con el fin de esta clasificación impuesta por las políticas del régimen difunto de 1979″.

El ministro sirio muestra, además, su agradecimiento a Trump por su liderazgo, al secretario de Estado, Marco Rubio, al que dice considerar como un amigo, y al embajador estadounidense, Tom Barrack.

Con la salida de Siria de la lista negra estadounidense, se abre la posibilidad de que el país que preside Al Shara dé la bienvenida a las empresas estadounidenses a participar en la reconstrucción de un país que ha quedado destrozado tras casi 14 años de una guerra civil brutal. “La retirada de esta designación, junto con el levantamiento de las sanciones, apoyará la recuperación económica, creará las condiciones necesarias para los esfuerzos de reconstrucción y promoverá el comercio y la inversión, de una manera que sirva a los intereses del pueblo sirio y contribuya a la seguridad y la estabilidad regionales”, destacaba recientemente el Ministerio de Asuntos Exteriores sirio.

Un tribunal de Siria condenó a muerte este mismo mes al antiguo dictador Bachar el Asad, que en 2000 heredó el mando del país de su padre Hafez, en el poder desde 1971 hasta su muerte ese año. El juicio ha sido en ausencia porque el dictador huyó a Rusia tras la ofensiva relámpago de los rebeldes dirigidos por Al Shara para escapar a uno de los países que más le había apoyado.

Esta sentencia, la primera en contra del hombre que gobernó con mano de hierro, fue celebrada en las zonas que más sufrieron los horrores de la dictadura y donde Ahmed al Shara, el hombre que lo derrocó y actual presidente, cuenta con más apoyos.

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