El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha asegurado este lunes que su país desea la paz pero que —tras más de cuatro años resistiendo a la ofensiva bélica rusa— no está dispuesto a pagar cualquier precio para ello. El líder ucranio ha hecho estas declaraciones en un acto por el 35º aniversario de la independencia del país que, desde el domingo, ha reunido en Kiev a varios líderes europeos que han reiterado a su vez la solidaridad europea con el país agredido, al que han comprometido más ayuda económica y defensiva mientras lo necesite.

“Ucrania desea la paz con todas sus fuerzas, pero no está dispuesta a rendirse sin más”, ha subrayado Zelenski durante la ceremonia por el aniversario de independencia, a la que han asistido el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el primer ministro británico, Andy Burnham, quien posteriormente tenía previsto copresidir desde Kiev una nueva reunión de la coalición de voluntarios. En la capital ucrania también se esperaba a los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, aunque según medios ucranios su viaje ha sido pospuesto debido a los intensos ataques rusos contra Kiev.

Coincidiendo con la llegada de Costa y Burnham a la capital ucrania, la Comisión Europea ha anunciado la aprobación de una nueva partida de 6.100 millones de euros para la compra de material de sistemas de defensa aérea y antimisiles, así como de misiles, munición y radares para proseguir su defensa frente a la invasión rusa.

“En el día de la Independencia de Ucrania, Europa demuestra que nuestro apoyo es inquebrantable y concreto”, ha afirmado la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen.

“La UE no puede ser neutral cuando se viola el derecho internacional”, ha subrayado Costa. “No somos neutrales, apoyamos a Ucrania, apoyamos todas las iniciativas serias para lograr la paz en Ucrania pero, en último término, será Ucrania, y solo Ucrania, la que defina los términos de una paz integral, justa y duradera”, ha recalcado el portugués al tiempo que destacaba la importancia de que cualquier acuerdo de paz garantice la “independencia, soberanía e integridad territorial” ucranias, así como su “capacidad de defenderse” a largo plazo.

Un día, confía Zelenski, que llegará tarde o temprano. “Todos queremos vivir tiempos que no sean históricos, sino simplemente tranquilos, pacíficos y seguros. En una Ucrania en paz. Una Ucrania que lo haya conseguido. Que se haya mantenido firme. Que se haya conservado a sí misma y su independencia. Por eso estamos luchando. Eso es lo que defendemos. Con fe los unos en los otros, en nuestras fuerzas de defensa y en nuestro Estado”, ha declarado en una ceremonia en la que ha entregado varias condecoraciones, entre ellas la Orden de Europa de Ucrania a Costa, que ha dicho aceptarla “en nombre de los líderes de la UE, que han estado junto a Ucrania desde el primer día de la guerra de agresión de Rusia, y de los millones de ciudadanos de toda Europa, que se mantienen en solidaridad” con ese pueblo.

Tras un verano de constantes ofensivas mortales de las fuerzas rusas —376 ataques con misiles solo en julio, recalca Bruselas— que han afectado especialmente a Kiev, la defensa aérea es una prioridad indiscutible.

“A medida que Rusia intensifica sus ataques, estamos redoblando nuestros esfuerzos para ayudar a Ucrania a proteger a su población y defender su espacio aéreo. Europa está al lado de Ucrania y le proporcionaremos lo que necesite, cuando lo necesite”, ha aseverado Von der Leyen sobre la partida económica, que forma parte del préstamo de 90.000 millones de euros (30.000 millones para ayuda presupuestaria y los 60.000 millones restantes en defensa, de ellos 28.300 millones a desembolsar este mismo año para reforzar la capacidad industrial defensiva ucrania) aprobado la primavera pasada, tras el levantamiento del veto húngaro. Este nuevo tramo se suma a otros 16.000 millones de euros ya autorizados, de los cuales se han desembolsado 8.350 millones. Esto, dice, “garantiza que Ucrania recibe suministros críticos a tiempo y a la escala requerida”.

La víspera, Zelenski, que recibió ya a una primera partida de líderes bálticos y nórdicos, firmó con el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, un acuerdo de cooperación de defensa en materia de drones. “Nuestra cooperación siempre tiene una agenda clara y práctica: reforzar nuestra defensa aérea, prepararnos para el invierno, la integración europea y proyectos de defensa conjuntos”, subrayó Zelenski tras reunirse con Store y los primeros ministros de Dinamarca, Mette Frederiksen; Letonia, Andris Kulbergs; Estonia, Kristen Michal, así como con los presidentes de Finlandia, Alexander Stubb, y Lituania, Gitanas Nauseda.

Entrega de tecnología

Burnham ha dado luz verde para la entrega a Ucrania de la información tecnológica secreta necesaria para la fabricación de los componentes británicos de los misiles de largo alcance Storm Shadow o Scalp. Fabricado conjuntamente con Francia en el consorcio europeo MBDA, este tipo de misil aire-tierra tiene un alcance de 250 kilómetros. Su capacidad no es tanta como lo que ya obtienen los drones que Kiev lanza contra territorio ruso, pero la entrega de la patente tiene una enorme fuerza simbólica a la hora de reafirmar el compromiso sostenido de apoyo por parte de Londres al esfuerzo bélico del Gobierno de Zelenski.

La respuesta de Moscú al ofrecimiento británico no se ha hecho esperar. “El Reino Unido está añadiendo gasolina al fuego de un modo constante y metódico, y conspirando de manera habitual para evitar cualquier progreso en el proceso de paz”, ha dicho este lunes el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, al conocer la decisión de Londres de dar luz verde al traspaso de la información para fabricar sus misiles.

Peskov ha acusado al Gobierno británico de estar “participando en esta guerra del lado de Ucrania”, y ha asegurado que Moscú trabaja ya en recabar información sobre la localización exacta donde se producirán los misiles para intentar destruirla.

La visita de Burnham a Kiev es la primera desde que se hizo con las riendas de Downing Street. El pasado julio recibió a Zelenski en la base naval de Portsmouth, donde reafirmó su voluntad de mantener “al cien por cien” el respaldo a Kiev iniciado en su día por el conservador Boris Johnson y sostenido por los sucesivos primeros ministros.

“La amistad de nuestros dos países sobrevivirá a la guerra ilegal [lanzada por] Rusia. Tanto en el combate como en la posterior reconstrucción, estaremos al lado de Ucrania y crearemos así oportunidades para los ciudadanos de ambos países”, había asegurado Burnham antes de partir hacia Kiev. Su mensaje, como el de sus predecesores, hacía hincapié en las oportunidades económicas que trae de modo añadido el apoyo a Kiev: “Rusia no debe tener la menor duda de nuestra determinación. No nos echaremos atrás hasta que no se logre una paz justa y duradera”.

Burnham también copresidirá junto a Francia una nueva reunión por videoconferencia de la llamada “coalición de voluntarios”, el bloque formado por los países que respaldan a Kiev y están dispuestos a contribuir en las medidas que aseguren una futura paz en la región.

El Reino Unido ya fue uno de los primeros países europeos en proporcionar a Kiev armamento defensivo de largo alcance en 2023, y desde entonces la fricción con Moscú ha ido en aumento. El diario The Sunday Times informó en exclusiva el pasado fin de semana que el Kremlin había decidido retirar en julio su embajador de la capital británica. Desde entonces, es el encargado de negocios de la delegación quien mantiene la comunicación con el Ejecutivo británico.

El martes pasado, Moscú amenazó al Reino Unido con posibles “consecuencias” tras la publicación en la prensa británica de informaciones sobre el uso de drones de fabricación británica por parte del ejército ucranio para atacar objetivos militares e industriales en territorio ruso.

Una de las primeras decisiones de Burnham al acceder al poder y relevar a Keir Starmer, en julio, fue la de autorizar la cesión a Kiev de la propiedad intelectual del Stone Cloak, un inhibidor del tamaño de una tableta que el ejército ucranio adhiere ya a sus drones para confundir las señales rusas de detección. Al entregarles la capacidad de producirlos por sí mismos, Londres se garantizaba a su vez obtener información sobre el terreno de guerra de las capacidades del aparato, para agilizar su desarrollo.

Ajenos a los actos de Kiev y a los guiños europeos, la guerra sigue su curso en el frente. Una nueva ofensiva ucrania con drones a la región rusa de Bélgorod, la más castigada por la guerra, ha provocado al menos dos muertos y dos heridos. Además, las Fuerzas Armadas de Ucrania han atacado durante la pasada noche un avión de combate ruso MiG-29 y dos embarcaciones rusas más en el mar Negro, según han confirmado las autoridades del país invadido por Moscú desde hace casi un lustro. Una de las embarcaciones atacadas era un petrolero; la otra, un buque granelero. Por último, una fábrica de armas en la región de Rostov también ha sido alcanzada por proyectiles ucranios.


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