Después de varios días grises, tomar sol unos minutos vuelve a ser una opción para aprovechar sus efectos sobre el organismo. Una exposición de entre 15 y 30 minutos permite que la piel produzca buena parte de la vitamina D necesaria. Este nutriente cumple funciones importantes para los huesos, las defensas y otros procesos del cuerpo.

La exposición solar permite que la piel sintetice entre el 80% y el 90% de la vitamina D que necesita el organismo. Esta vitamina favorece la absorción del calcio y el fósforo. Ambos minerales son fundamentales para mantener fuertes los huesos y los dientes. Además, contribuyen a prevenir problemas asociados a la pérdida de masa ósea.

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La vitamina D también participa en el funcionamiento de las defensas naturales. Por ese motivo, una exposición moderada al sol puede formar parte de hábitos orientados al bienestar general. Sin embargo, los beneficios mencionados dependen de una exposición breve y no implican permanecer durante largos periodos bajo el sol.

Tomar sol también influye en el estado de ánimo

La luz solar y la vitamina D pueden funcionar como apoyo en personas que presentan síntomas depresivos. Según el material consultado, las personas con depresión suelen registrar niveles bajos de vitamina D. Sin embargo, esta relación no significa que la exposición solar sustituya un tratamiento médico.

Cuando la piel produce vitamina D, este compuesto interviene en mecanismos relacionados con la serotonina y la dopamina. Estos neurotransmisores participan en la regulación del estado de ánimo. La vitamina también actúa sobre receptores ubicados en zonas cerebrales vinculadas con la estabilidad emocional.

Además, la luz brillante genera efectos que van más allá de la vitamina D. En periodos fríos o con pocos días soleados, algunas personas pueden experimentar síntomas asociados al Trastorno Afectivo Estacional. La exposición a la luz natural puede ayudar a disminuir este desánimo relacionado con la falta de luminosidad.

La luz de la mañana ayuda a regular el sueño

Recibir luz solar durante la mañana también influye en el reloj biológico. La exposición reduce la producción de melatonina durante el día y ayuda al organismo a mantenerse activo. Este mecanismo puede favorecer un mejor descanso nocturno y disminuir problemas como el insomnio o la fatiga.

Aun así, la exposición solar no reemplaza la terapia ni los medicamentos indicados para la depresión. La vitamina D y la luz natural deben entenderse como herramientas complementarias. Ante síntomas persistentes, el abordaje médico y psicológico continúa siendo fundamental.

Fuente: EXTRA


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