El próximo viernes, Estados Unidos recordará uno de los grandes traumas de su historia. Es difícil encontrar a alguien con edad suficiente que haya podido olvidar en este cuarto de siglo el impacto que supuso ver en directo, retransmitido en las televisiones de todo el mundo, la imagen de las Torres Gemelas en llamas desplomándose como consecuencia de la furia ciega yihadista de Osama Bin Laden y sus secuaces de Al Qaeda. Pero cuando los asistentes a la ceremonia en Nueva York de este 11 de septiembre guarden un minuto de silencio a las 8.46 —a la hora exacta en la que 25 años atrás el primer avión, el vuelo 11 de American Airlines, impactaba contra la Torre Norte— el país que llore a sus muertos lo hará desunido.
La ceremonia en la Zona Cero, donde se levantaban las dos torres, contará con el vicepresidente J. D. Vance, pero no con el presidente Donald Trump. El republicano está molesto, según informaciones periodísticas que él ha desmentido, por no poder hablar en el acto. En lugar de viajar a Nueva York, como han hecho sus antecesores en estos 25 años, se quedará en Washington.
Pero quizás nada simboliza mejora la división en el país que el ataque del republicano Rudolph Giuliani, máximo representante de la ciudad durante los atentados, al hombre que hoy ocupa su cargo, el demócrata Zohran Mamdani.
Guiliani, el alcalde que supo unir a Nueva York y a todo el país en un momento de dolor incomparable con nada que hubiera vivido esa generación, ha arremetido ahora contra el regidor que no hace ni un año ganó las elecciones. “Habiendo perdido amigos allí y siendo muy cercano a muchas de las familias, me ofende que vaya a venir”, dijo el antiguo gobernante de Nueva York y estrecho aliado de Trump, del que ha ejercido como abogado, al medio ultra Newsmax este domingo.
Giuliani llegó a comparar a Mamdani, que es musulmán, con los secuestradores del 11 de septiembre. Ellos, dijo, “no ocultaban” su hostilidad hacia Estados Unidos, a diferencia del actual alcalde, que, según afirmó, “intenta ocultarla”. También aseguró, sin ningún dato que lo respalde, que Mamdani apoya un complot musulmán destinado a “apoderarse de ciertas partes de Estados Unidos y de Europa”.
Petición contra Mamdani
Estos exabruptos llegan después de que casi 100.000 personas hayan firmado una petición on line para que el actual alcalde no acuda este viernes a la conmemoración de las víctimas. Los impulsores justifican la iniciativa con el argumento de que este aniversario debe estar basado en “el respeto a las víctimas, el reconocimiento de la gravedad de los ataques y un rechazo claro a las ideologías que contribuyeron a tal violencia”. Y argumentan que la retórica de Mamdani, un político muy crítico con el Gobierno de Israel y defensor de la causa palestina, es “hostil a estos valores compartidos”.
Entre otros ejemplos, citan su “reticencia a condenar de manera clara e inequívoca frases como globalizar la intifada” o el “apoyo o vínculos con personas que menosprecian las instituciones estadounidenses o sin suficiente espíritu crítico frente a ideologías extremistas”. La polémica también se centra en el nombramiento por parte de Mamdani como asesor jurídico de la ciudad a Ramzi Kassem, que había representado legalmente a un miembro condenado de Al Qaeda, cuyo cuñado era uno de los terroristas que secuestraron el avión que se estrelló contra el Pentágono.
Mamdani ha dejado claro su intención de asistir a los actos del viernes, como han hecho todos los alcaldes en el último cuarto de siglo. El político demócrata ha demostrado también su compromiso con el recuerdo de esta fecha al establecer un día anual de conmemoración el 11 de septiembre. También ha actualizado los planes de preparación ante emergencias. Y ha asistido o prevé asistir, a cerca de una docena de actos conmemorativos, principalmente en estaciones de bomberos que perdieron a algunos de sus miembros. “Honraré con orgullo a las familias, los supervivientes y los socorristas y reafirmaré que nunca olvidaremos aquel día”, afirmó el pasado julio.
Durante la ceremonia del viernes, los familiares de las víctimas leerán sus nombres. Habrá siete minutos de silencio. Cada uno servirá para recordar algunos momentos clave de esa jornada dramática: cuando cada avión impactó en las dos torres del World Trade Center, cuando estas se derrumbaron, el ataque al Pentágono y el desplome del vuelo 93. Por último, el séptimo minuto de silencio será para honrar a quienes perdieron la vida desde entonces a causa de enfermedades y lesiones relacionadas con los atentados.
Durante los últimos 25 años, han participado en estas celebraciones importantes líderes de los dos partidos, que ese día dejaban atrás sus diferencias políticas para honrar juntos a los muertos. Además de Vance y Mamdani, este año acudirán todos los expresidentes vivos: los demócratas Joe Biden, Barack Obama y Bill Clinton y el republicano George W. Bush.
Prohibidos los discursos políticos
La ceremonia, de carácter no partidista, prohíbe desde 2012 cualquier intervención de los políticos, que acuden solo para ser testigos de cómo los familiares recuerdan a las víctimas.
Trump se convertirá este viernes en el primer presidente en activo que no asiste a la conmemoración en Nueva York. El mandatario ha decidido asistir a los actos del 11-S en otro de los escenarios de los atentados, el Pentágono. Según informó The New York Times, quería dar un discurso en la Zona Cero, pero las normas de la organización lo impedía.
El presidente desmintió la información en su red social, Truth Social. “Más noticias corruptas: he estado en Nueva York muchas veces y nadie habla nunca; ¡Es una ceremonia solemne!“, escribió, y dijo que le encantaría no hablar, porque, según él mismo, habla ”todo el tiempo».
El presidente también arremetió contra una de las periodistas responsables del reportaje, Maggie Haberman, a la que calificó de “falsa” y de “persona poco atractiva, tanto por dentro como por fuera”. “Lleva años escribiendo falsedades sobre mí; es una acosadora y debería verse obligada a entregar todo el dinero que ha ganado con sus reportajes falsos sobre mí”, añadió. Otra muestra de en qué situación llega el Gobierno del país al 25º aniversario de uno de sus días más duros.
