El día ha comenzado con un dron procedente de Bielorrusia entrando en el espacio aéreo lituano. Lo han derribado cazas aliados. Horas después el Parlamento Europeo debatía sobre “los ataques híbridos y la instrumentalización de la crisis de Ceuta”, un episodio que ha sido gasolina para una ultraderecha con fuertes convicciones euroescépticas. Solo dos muestras en apenas una mañana de los múltiples frentes internos y externos que asedian a la UE.
Frente a ellos, una Ursula von der Leyen en horas bajas se dirigirá al Parlamento Europeo este jueves en el discurso del Estado de la Unión Europea, con el que cada año se inaugura el curso político, para desgranar su respuesta y sus planes. Este año contará con una presencia extraordinaria: la del primer ministro canadiense, Mark Carney, que llega a Estrasburgo para dejar clarísima su intención de estrechar una relación que abarque todos los aspectos posibles entre ambas partes para lograr una “alianza única”.
La sola presencia de Carney y sus intenciones ya dice mucho de la geopolítica actual. Canadá y la UE han visto cómo su gran socio histórico, Estados Unidos, ya no es tal. Carney lleva semanas intercambiando golpes en una guerra comercial con Washington. Von der Leyen, hasta ahora, ha evitado esa guerra arancelaria con Washington gracias al acuerdo al que llegó con Donald Trump hace más de un año.
Ese pacto consumió parte del capital político que había acumulado la dirigente alemana durante la primera legislatura. Pero no ha servido para que el volátil inquilino de la Casa Blanca deje de amenazar con subir los aranceles con cualquier pretexto: las sanciones a las grandes tecnológicas o un gesto de solidaridad con Dinamarca ante las reiteradas amenazas estadounidenses sobre Groenlandia.
Hay otro frente geoeconómico abierto: China, sobre el que varias fuentes europeas esperan que Von der Leyen haga algún anuncio. Bruselas está negociando con Pekín la corrección de un desequilibrio creciente entre importaciones y exportaciones que ensancha mes a mes el déficit comercial. Ya no se debe solo a la mano de obra barata y productos de bajo valor añadido.
China ha emergido tras la pandemia como un exportador de tecnología, algo que ha pillado con el pie cambiado a la principal economía europea, Alemania. Así se explica que Berlín haya endurecido su postura hacia el gigante asiático, acercándose a París en la presión para adoptar una política comercial más exigente en este campo, algo que empezará a cristalizar este miércoles.
“El discurso de este año será una caminata de funámbulo sobre un volcán y quizás incluso más una misión imposible que en años anteriores”, ha apuntado el veterano eurodiputado Bernd Lange en la red social X. Ya en inicios de cursos anteriores, Von der Leyen lo ha tenido complicado, como ha recordado el socialdemócrata alemán, y el discurso ha acabado por convencer a la ajustada mayoría europeísta del Parlamento Europeo, compuesta por conservadores, socialdemócratas, liberales y verdes. Pero esta vez no solo el escenario es complicado, también se acumulan decepciones.
1/5 Expectations for Ursula von der Leyen’s #SOTEU are sky-high. This year’s speech will be a tightrope walk on a volcano and perhaps even more of a mission impossible than in previous years. She simply cannot meet every expectation at once.
— Bernd Lange (@berndlange) September 14, 2026
El año pasado, por ejemplo, Von der Leyen anunció que iba a plantear la suspensión de la parte comercial del acuerdo de cooperación con Israel, una demanda que ganaba tracción entre los socialistas, los verdes y varios Estados miembros. Y lo hizo. Pero finalmente la medida no ha visto la luz, encallada en el Consejo de la UE.
Tampoco el plan Draghi para impulsar la competitividad europea avanza a un ritmo alto. El famoso informe del expresidente del BCE y antiguo primer ministro italiano encargado por la propia Von der Leyen para relanzar la economía de la UE se despliega con lentitud. El Banco de España calculaba la semana pasada que solo se ha implantado en un 16%.
No es fácil. La ajustada mayoría proeuropea dificulta el avance de las propuestas de la Comisión. Además, el propio partido de Von der Leyen ha pactado más de una vez en lo que va de legislatura con la ultraderecha, especialmente en migración, y en los paquetes desreguladores que ha ido presentando el Ejecutivo de la UE. Este asunto ha mortificado especialmente a los socialdemócratas, el segundo grupo de la cámara, cuya presidenta, Iratxe García Pérez, exige lealtad para lo que queda de legislatura.
La migración será, sin duda, uno de los elementos que más atención va a concitar. La crisis de Ceuta ha estado presente ya este martes en un debate convocado en el Parlamento Europeo para abordar el tema. En él, el vicepresidente del grupo popular, Jeroen Lenaers, exigió “un mecanismo de urgencia europeo” para abordar estas situaciones. El belga habló de “herramientas excepcionales”, además de desarrollar el pacto de Migración y Asilo que ha ido entrado en vigor durante los últimos años y ha provocado un incremento de las devoluciones.
Von der Leyen abordará más temas, pero en este, la migración, se juega buena parte de los casi tres años que quedan de legislatura. Un tiempo que se le puede complicar mucho en el carrusel de elecciones que se avecina el próximo año (Francia, España, Italia, Polonia, Finlandia) si las fuerzas euroescépticas crecen como lo ha hecho en su propio país.
