Los servicios ferroviarios han quedado interrumpidos este martes por la mañana en el centro y el norte de Países Bajos después de que se encontraran tubos colocados deliberadamente sobre las vías, según ha informado el gestor nacional de infraestructuras ferroviarias, ProRail. Se han notificado casi un treintena de incidentes, y la cadena de televisión NOS ha mostrado cómo se retiraban de las vías tubos largos y estrechos que estaban unidos al trazado.
“Parece tratarse de una interrupción deliberada del servicio ferroviario causada por la acción humana. Todavía no se sabe quién es el responsable ni cuál es el motivo”, ha señalado ProRail, apuntando directamente a un sabotaje que nadie ha reivindicado. Las tareas de limpieza continúan para tratar de restaurar el tránsito lo antes posible. En Países Bajos, quinta economía del euro, el tren es fundamental para el transporte de pasajeros.
Wouter Koolmees, director ejecutivo de NS, la principal compañía de trenes del país, ha declarado que confía en “esclarecer lo antes posible las circunstancias de lo ocurrido”.
Al filo de las tres de la tarde había siete expedientes abiertos por interrupciones en el servicio ferroviario nacional, y ProRail continuaba analizando las grabaciones de las cámaras de seguridad y todas las imágenes de la red nacional para poder componer una secuencia de los hechos. Además de tubos, se han encontrado cables y otros objetos en una treintena de puntos.
La policía sigue investigando los hechos, sin ofrecer aún detalles sobre las pesquisas. “No se ha recibido ninguna carta de amenaza ni nada parecido. Sin embargo, la coincidencia temporal con el Prinsjesdag —la tradicional inauguración del año parlamentario por parte del rey— no parece una casualidad”, apunta el diario neerlandés De Telegraaf.
Según ProRail, los tubos dispuestos en las vías no solo han alterado el tráfico ferroviario, sino también el de automóviles en algunas zonas, dado que varios pasos a nivel tuvieron que permanecer cerrados. El servicio de trenes espera recuperar el ritmo normal a lo largo del día, aunque con grandes retrasos.
Mientras decenas de estaciones de tren se llenaban de pasajeros confusos y el servicio de megafonía anunciaba sin parar los trenes que no circulaban —y la falta inicial de autobuses para recoger a todos los pasajeros varados—, portavoces del Coordinador Nacional para la Lucha contra el Terrorismo y la Seguridad han declinado hacer comentarios sobre la posible naturaleza terrorista del sabotaje. El Servicio General de Inteligencia y Seguridad también analiza la situación, junto con la Fiscalía.
La elección de un día como el Prinsjesdag no es casual. Es la ceremonia de la apertura del año parlamentario y el discurso de la Corona, con los planes del Gobierno y la presentación posterior de los Presupuestos. Es, también, la jornada en la que los representantes en el Congreso y el Senado, y el jefe del Estado, el rey Guillermo, se encuentran bajo un mismo techo. En esta ocasión, en el Teatro Real de la capital, La Haya.

Aunque varios colectivos de agricultores habían convocado para este martes protestas en La Haya, y varias autovías se han visto afectadas por pequeños incendios provocados en balas de heno en las proximidades de la cuneta, la policía no ha establecido por ahora nexo alguno con el corte ferroviario.
La denominada Fuerza de Defensa de los Agricultores afirma no estar detrás del sabotaje vial. No descarta, de todos modos, que algunos agricultores sean responsables de las interrupciones del servicio. “Habrá acciones descontroladas”, según ha declarado Mark van den Oever, líder del movimiento agrario, en declaraciones a la televisión pública. “Nos manifestamos, pero nadie nos escucha”. Hacia las dos de esta tarde, el humo de los fardos de heno quemados se había disipado de las autopistas.
Con sus protestas, el campo exige la retirada de las nuevas normas que endurecen los límites de emisiones de óxido de nitrógeno y amoniaco de la ganadería, la reducción de la cabaña ganadera y la imposición de zonas que amortigüen el efecto de la contaminación en áreas naturales, que ponen en riesgo las explotaciones familiares.
