El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se prepara para una reunión clave con los líderes de los países del golfo Pérsico este martes en los márgenes de la Asamblea General de Naciones Unidas, para tratar sobre la guerra contra Irán y los avances de los rebeldes hutíes para cerrar el estrecho de Bab-el-Mandeb. La reunión llega cuando esas milicias yemeníes intentan tomar una serie de cotas que aislarían la costa del mar Rojo de las posiciones bajo control de Arabia Saudí, según Reuters.
El encuentro, al que podrían sumarse también representantes de Irak, Jordania y Egipto, tendrá un formato similar al que Trump celebró el año pasado durante la Asamblea General previa con líderes de países árabes y musulmanes. De aquella cita salió un anuncio de acuerdo de paz para Gaza.
La reunión tendrá lugar un día antes del discurso del presidente iraní, Mahmud Pezeshkián, en la Asamblea General el miércoles. Y con el interrogante de si, en algún momento, el jefe de Estado iraní y el estadounidense mantendrán algún tipo de contacto. Trump no ha descartado que pueda ser así.
En esta ocasión, el panorama se presenta más complicado, y el republicano se encuentra mucho más contra la pared: faltan apenas seis semanas para las elecciones de medio mandato, las encuestas arrojan unos resultados atroces para su partido y sobre su popularidad, las quejas sobre los altos precios en Estados Unidos ya son un clamor y la clave de los altos costes es el cierre del estrecho de Ormuz a raíz de la guerra contra Irán. Washington sigue sin encontrar una tecla para concluir ese conflicto, pese a que Trump proclama una y otra vez que está a punto de acabarse, mientras se acumula el gasto militar y disminuyen las reservas de munición. Y mientras el presidente estadounidense culpa de las subidas del combustible, especialmente del diesel, a los ataques de Ucrania contra las refinerías rusas, los hutíes han abierto un segundo frente que ha puesto en jaque a Riad y amenaza con cerrar el acceso al mar Rojo, otro cuello de botella clave para el comercio mundial.
Trump ha cambiado drásticamente de opinión a lo largo de las últimas dos semanas acerca de la posibilidad de que las fuerzas estadounidenses acudan en ayuda de Arabia Saudí, como le ha pedido el príncipe heredero y hombre fuerte de facto de esa monarquía, el príncipe Mohamed bin Salman. Según ha publicado el periódico The New York Times, el republicano había tomado ya la decisión de no asistir a su gran aliado en el golfo pese a la situación cada vez más complicada de Riad. Pero una llamada de Bin Salman el jueves le hizo cambiar de parecer: ese mismo día dio instrucciones al Pentágono de prepararse para lanzar ataques aéreos contra los hutíes.
El mandatario pasó el sábado en Camp David, la residencia de descanso presidencial en las montañas de Maryland, un lugar que visita muy poco —esta era la cuarta vez en su mandato— pero que utiliza para tomar decisiones clave en su política exterior: allí tomó la decisión de ir a la guerra contra Irán.
Pero Trump adelantó, por razones que se desconocen, su regreso de Camp David. En lugar del domingo, como estaba previsto, retornó a la Casa Blanca el sábado por la noche. Y a mediodía del domingo, según el Times, parecía haber vuelto a cambiar de opinión: no habría ataques estadounidenses contra los hutíes, al menos no en el futuro próximo. La nueva decisión se tomó cuando los soldados ya habían comenzado a cargar bombas en los aviones que hubieran participado en esa operación, según las informaciones que ha publicado ese periódico.
La Casa Blanca no ha confirmado la información del diario ni ha querido tratar sobre las deliberaciones de Trump en torno a la guerra. Un alto cargo se ha limitado a declarar: “Estados Unidos mantiene un acuerdo de defensa con Arabia Saudí y siempre defenderemos a nuestros aliados”.
En una entrevista telefónica concedida a la cadena de televisión Fox News el domingo por la mañana, el presidente estadounidense había declarado al periodista Trey Yingst que se encuentra en “modo decisión” sobre qué pasos dar con respecto a la guerra en Irán. Acerca de los hutíes, el presidente aseguró que Estados Unidos se encuentra en comunicación constante con el grupo y que por el momento esos rebeldes han acordado no enfrentarse con Estados Unidos.
