El Kremlin ha atribuido este lunes la victoria del partido de ultraderecha alemán AfD en las elecciones regionales del domingo en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, en el noreste del país, a la decisión de Berlín de dejar de comprar gas ruso barato y sustituirlo por energía estadounidense más cara. El portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, ha presentado el resultado como una respuesta al deterioro económico del país, según Reuters. Peskov ha afirmado: “Naturalmente, los alemanes, o al menos una parte de ellos, buscan una alternativa a las autoridades actuales para mejorar su situación. Es un proceso natural”.
AfD ha obtenido el 38,2% de los votos, por delante de los socialdemócratas del SPD, con el 35,5%. La CDU del canciller Friedrich Merz se ha quedado en el 4,9%, por debajo del umbral del 5%, y pierde los 12 escaños que tenía en el Parlamento regional. Ese mismo día, en Berlín, ha ganado La Izquierda (Die Linke), mientras que AfD ha quedado tercera. Dos semanas antes, el 6 de septiembre, AfD había ganado en Sajonia-Anhalt con el 43,8% de los votos, aunque se quedó a tres escaños de la mayoría absoluta.

Las declaraciones del Kremlin llegan después de que Reuters informara la semana pasada, citando a dos fuentes conocedoras del plan, de que Kirill Dmitriev, principal enviado económico de Vladímir Putin, y dirigentes de AfD habían empezado a preparar una reunión para el próximo año. El objetivo, según esas fuentes, es discutir la reanudación del suministro de gas ruso a Alemania, pese a que el partido ultra no gobierna a escala federal. El encuentro podría celebrarse en marzo, con los colíderes del partido, Alice Weidel y Tino Chrupalla, y solo tendrá lugar si antes se acuerda un marco de paz entre Rusia y Ucrania, informó la agencia de noticias. Ni AfD ni un representante de Dmitriev quisieron hacer comentarios.
La cercanía de AfD a Moscú ha provocado advertencias de dirigentes europeos. Tras la victoria del partido en Sajonia-Anhalt, la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, alertó de que ganan fuerza partidos que, “en cierto sentido”, están “ciegos” ante la amenaza rusa y sostienen que no hay que hacer nada porque no es asunto suyo. Días después, el ministro de Exteriores polaco, Radosław Sikorski, afirmó en una entrevista con el diario alemán Handelsblatt que su país recuerda “demasiado bien” adónde puede llevar una Alemania rearmada en manos de un partido de extrema derecha y prorruso, y que eso es precisamente lo que representa AfD.
Antes de la invasión rusa a gran escala de Ucrania en 2022, Rusia suministraba más de la mitad del gas natural de Alemania. Ese suministro se cortó a finales de agosto de aquel año, cuando Moscú detuvo el envío por el gasoducto submarino Nord Stream, y en septiembre una serie de explosiones dejó inutilizadas sus tuberías. Hoy, la mayor parte del gas llega a Alemania por gasoducto, sobre todo desde Noruega. Según la Agencia Federal alemana que regula los mercados de electricidad y gas, en 2025 alrededor de una décima parte entró por barco como gas natural licuado. Casi todo ese gas licuado procede de Estados Unidos.
