El Servicio de Fiscalía de la Corona del Reino Unido (equivalente a la Fiscalía General española) ha acordado acusar a un militar de 24 años de la Royal Navy (la Marina Real británica) de llevar a cabo actos de espionaje con el propósito de beneficiar a una “potencia extranjera”, sin especificar. Medios como la BBC o The Times afirman que su objetivo era pasar información a Rusia.
Los investigadores se han apresurado a señalar que el caso no está relacionado con el incidente de la base militar de Fairford, en el que todas las sospechas apuntan a Irán.
Teddy Young, de 24 años y originario de Bedfordshire (centro de Inglaterra, entre Oxford y Cambridge), especializado en inteligencia militar, habría “obtenido, copiado, grabado o retenido información protegida, con la intención de beneficiar a una potencia extranjera, sabiendo o debiendo saber razonablemente, teniendo en cuenta otros asuntos de su conocimiento, que era perjudicial para la seguridad o los intereses del Reino Unido”, según la acusación formal.
Según la BBC, el acusado tradujo a ruso uno de los mensajes que manejaba, y buscó un portal de internet que ofrece a los usuarios la posibilidad de ofrecer información al Gobierno ruso.
Young, que fue arrestado el martes en su domicilio, ha comparecido este jueves ante un tribunal londinense. Ha sido un primer vista en la que se ha limitado a confirmar su identidad. La jueza ha ordenado que permanezca arrestado hasta su próximo comparecencia, fijada para el 16 de octubre.
“Hemos trabajado de modo extremadamente cercano con colegas operativos relevantes en el Ministerio de Defensa a medida que la investigación ha ido progresando, para asegurar que se adoptaban las medidas apropiadas para mitigar riesgos potenciales derivados de este asunto”, ha asegurado Helen Flanagan, jefa de la Unidad Antiterrorista de la Policía Metropolitana de Londres.
Las acusaciones contra Young abarcan actividades realizadas en el periodo comprendido entre el 26 de noviembre de 2024 y el 21 de mayo de 2025, e implican “la preparación para llevar a cabo un delito de revelación de información protegida”, según establece la Ley de Seguridad Nacional del Reino Unido.
Durante esos meses se intensificó la tensión entre el Reino Unido y Rusia en aguas del Atlántico, derivada de las sanciones contra Moscú por la invasión de Ucrania y de la guerra híbrida desatada por el régimen de Vladímir Putin contra intereses británicos.
No es el único caso reciente de infiltración de calado en países europeos que ha saltado a los medios de comunicación. Este miércoles, un juez alemán ordenó prisión preventiva para el exjefe de la inteligencia exterior de ese país entre 1998 y 2005, sospechoso de alta traición al supuestamente haber suministrado información confidencial para otro país, cuyo nombre tampoco ha sido revelado.
