Los asesores electorales de Donald Trump para las elecciones estadounidenses de medio mandato, Chris LaCivita y James Blair, viajaron la semana pasada a Bosnia-Herzegovina para ayudar el pasado domingo en la victoria de la Alianza de los Socialdemócratas Independientes (SNSD, por sus siglas en serbio), que lidera el prorruso Milorad Dodik. El episodio ha abierto una tormenta política entre los republicanos en Estados Unidos, a cuatro semanas de las elecciones de medio mandato. El separatista Dodik es el hombre fuerte de la República Srpska, la entidad de mayoría serbia que integra Bosnia-Herzegovina junto a la Federación de bosníacos y croatas. Cinco días antes de esos comicios, Dodik viajó a Moscú para entrevistarse con Vladímir Putin. Nada más conocerse, el dirigente balcánico agradeció el respaldo del presidente ruso y de Donald Trump.
El viaje de Blair y LaCivita ha tenido lugar en plena campaña electoral estadounidense para los comicios de medio mandato el próximo 3 de noviembre y cuando la Casa Blanca se encuentra en modo rescate. Los republicanos de Trump se encuentran muy por detrás en las encuestas, que apuntan a que la oposición demócrata tiene grandes posibilidades de hacerse con el control de las dos cámaras del Congreso, y el propio presidente participa día sí y día también en mítines con los candidatos por todo el país para tratar de galvanizar a sus votantes.
Los dos asesores de la Casa Blanca tienen un papel clave en la estrategia republicana: LaCivita fue el director de campaña de Trump en 2024; Blair fue director político de aquella campaña y, tras el triunfo electoral, jefe adjunto de Gabinete de la Casa Blanca. Dejó el cargo en abril para ponerse al frente del poderoso comité de acción política MAGA Inc, que recauda e invierte fondos para favorecer a los candidatos republicanos, y tratar de garantizar el triunfo de su partido en los comicios del mes próximo.
Su viaje ha levantado ampollas dentro del Partido Republicano. El exgobernador de Nueva Jersey Chris Christie, antiguo aspirante presidencial y muy crítico hacia Trump, ha considerado la expedición de los dos estrategas como una señal de que incluso los asesores de confianza del presidente empiezan a plantearse el futuro sin él. “Si tus principales asesores políticos no prestan atención a las elecciones de medio mandato y en su lugar se ocupan de recibir dinero extranjero por debajo de la mesa, eso me indica que Donald Trump ha dejado de ser su prioridad, y creo que vamos a ver que las cosas van cada vez más por ese camino”, ha dicho en declaraciones recogidas por el digital Politico.
Dodik declaró que, de no haber ganado Trump en 2024, él y su partido serían unos “cadáveres políticos”. No era ningún secreto que él mismo había invertido en los últimos años en empresas de cabildeo en Estados Unidos. Y que, sin declarar nunca la razón explícita, la Administración de Donald Trump levantó en 2025 las sanciones que pesaban sobre él. Pero este martes The New York Times destapó la información de que dos de los principales colaboradores del magnate republicano habían cobrado “varios cientos de miles de dólares cada uno a través de un bufete de abogados con sede en Washington contratado por el Gobierno de la República Srpska para asesorarlo” en las elecciones.
Al día siguiente, Trump publicó un mensaje en su red social en el que trataba de distanciarse de sus estrategas y alegaba que LaCivita y Blair son meros asesores externos. “Lo más probable es que tengan numerosos clientes, pero para saberlo habría que preguntarles a ellos. Tienen permitido trabajar para otras personas, igual que todos los consultores en Washington. No tengo ni idea de para quién más trabajan, aunque, ahora que lo pienso, se lo preguntaré y, si existe algún conflicto, pondré fin a nuestra relación de inmediato”, señaló.
El dirigente serbobosnio Milorad Dodik no dispone de ningún cargo oficial, pues la justicia del país lo ha condenado a seis años de inhabilitación para ejercer cargos públicos, acusado de desafiar y desobedecer las decisiones del Alto Representante para Bosnia-Herzegovina. Sin embargo, sí logró situar a sus candidatos en los puestos que pretendía. La presidencia de la República Srpska fue para Savo Minic, ministro de Agricultura y la representación serbobosnia en la presidencia tripartita del país recayó en Zeljka Cvijanovic. Ambos son de la máxima confianza de Dodik.
El politólogo bosniaco Adi Cerimagic, miembro del centro de análisis con sede en Berlín European Stability Initiative (ESI), explica en un intercambio de mensajes que Dodik pretende “revertir todo lo que se ha logrado en Bosnia-Herzegovina desde 1996″. Cerimagic explica que lo novedoso no es el objetivo, sino el método: “Presenta el debilitamiento de las instituciones estatales y la secesión como un proceso pacífico y condicionado al respaldo de las grandes potencias; buscando padrinos en Washington y Moscú en lugar de actuar por su cuenta”.
El analista cree que el objetivo último de Dodik ha oscilado a lo largo de los años entre hacer de la República Sprska una entidad independiente o unirse Serbia: “Pero la constante es la misma: el fin de Bosnia-Herzegovina como un Estado funcional. Ese es su propósito y no lo oculta. Debe tomarse al pie de la letra, no descartarse como un farol”.
“Una noticia positiva”
Adi Cerimagic cree que el hecho de que Trump trate de distanciarse de los dos asesores que viajaron a Banja Luka, principal ciudad de la República Sprska, es una “noticia positiva”. “Pero responde más al control de daños por parte de Trump que a un cambio de política”, precisa.
El analista bosniaco cree que la Unión Europea debería utilizar “la influencia de la que realmente dispone” y “conseguir que sus palabras tengan consecuencias”. Recuerda que en las últimas semanas, “dos criminales de guerra condenados han sido enterrados como héroes, Ratko Mladic en Belgrado y Biljana Plavsic en Banja Luka, con honores cuasi estatales, la presencia de cargos públicos, homenajes en los medios y multitudes en las calles, pese a las objeciones de Bruselas”. El politólogo señala que ese tipo de actos deben tener peso la próxima semana, cuando los líderes europeos se reúnan en Bruselas para discutir sobre la ampliación de la UE. “Dodik dice abiertamente lo que quiere hacer, por lo que Europa debería prepararse para ello en lugar de confiar en que el problema desaparezca por sí solo. Bruselas tiene que trazar líneas rojas claras y especificar las consecuencias de cruzarlas”, añade.
Lobistas vinculados a Trump
Adi Cerimagic considera que la implicación de colaboradores del entorno de Trump en el país balcánico no es un caso aislado, sino que forma parte de “una campaña sostenida y bien financiada”. “Desde comienzos del año pasado, la República Srpska ha destinado cerca de nueve millones de dólares a actividades de lobby en Washington para mejorar su imagen, presionar a favor de la retirada de las sanciones estadounidenses contra Dodik y recabar apoyos para la secesión. Y más de cuatro millones de dólares de esa cantidad han ido a parar a lobistas vinculados al círculo más próximo de Trump”.
El politólogo señala que entre los nombres más conocidos figuran el exgobernador de Illinois Rod Blagojevich, “contratado pocas semanas después de que Trump lo indultara”, y el general retirado Michael Flynn, antiguo asesor de seguridad nacional de Trump, “que recibió 100.000 dólares por un solo mes de trabajo”.
Los contactos alcanzan tanto a la familia como al núcleo de la Casa Blanca. Cerimagic señala que el hijo mayor de Trump, Donald Trump Jr., visitó en abril en Banja Luka a Igor Dodik, el hijo del dirigente balcánico. Cerimagic recuerda también que Zeljka Cvijanovic, una de las colaboradoras más cercanas de Dodik, se reunió el 21 de septiembre en la Casa Blanca con Susie Wiles, jefa de gabinete de Donald Trump.
“La campaña de Dodik ha dado resultados”, concluye . “Las sanciones estadounidenses contra Dodik fueron levantadas en octubre de 2025 y su principal adversario político, el Alto Representante Christian Schmidt, abandonó el cargo sin que se hubiera acordado un sucesor con plenas competencias para reemplazarlo”.
Los tratos de los asesores de Trump con los dirigentes de la República Srpska no parecen ser los únicos entre allegados a la Administración republicana. Según publica este jueves el periódico Financial Times, Katie Wiles, hija de la jefa de Gabinete de Trump, Susie Wiles, también trabaja para una firma de cabildeo estadounidense que firmó en febrero un contrato de 35.000 dólares al mes para representar a esa entidad de Bosnia-Herzegovina.
