El tercer día de las protestas estudiantiles en Albania ha seguido este jueves la línea de los dos primeros: disturbios, enfrentamientos con la policía y exigencias de dimisión del primer ministro, el socialista Edi Rama. Él, sin embargo, ha despejado las dudas sobre su continuidad y ha asegurado que la violencia de las protestas es fruto de la oposición y no de los estudiantes.

“Mi responsabilidad es escuchar, atender las preocupaciones legítimas y mantener a Albania avanzando. La alternativa sería traicionar a los albaneses que me dieron un mandato sólido para culminar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea”, ha afirmado el primer ministro a Reuters.

A lo largo de la mañana, cientos de estudiantes se han congregado en las cercanías del Ministerio de Educación, que fue incendiado la víspera, donde han recibido una respuesta inmediata de la policía: gas pimienta, gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a la multitud. Contrasta con la actuación de las autoridades del día anterior, que se mantuvieron al margen mientras la muchedumbre causaba destrozos en el edificio.

Según varios medios del país, este jueves ya se han producido decenas de arrestos. Los manifestantes se replegaron hacia las calles adyacentes, donde algunos comenzaron a destrozar mobiliario urbano, e intentaron reagruparse en varias ocasiones cerca del Ministerio, pero la policía los dispersó cada vez de la misma manera. Mientras tanto, muchos estudiantes están boicoteando las clases y marchando por las calles no solo de Tirana, sino también de otras ciudades, como Durrës, en el Adriático; Elbasan, en el centro; Korçë, en el sur, y Shkodër, en el norte.

En todo el centro de la capital aún eran visibles los restos de los enfrentamientos del miércoles: numerosas sucursales bancarias con los escaparates destrozados, semáforos y marquesinas de autobús dañados, así como desperfectos en algunos comercios.

El Ministerio de Sanidad de Albania informó este jueves de que unas 90 personas recibieron atención hospitalaria tras los violentos disturbios del miércoles, de las cuales 61 eran agentes de policía. Por el momento, no se dispone de información sobre posibles heridos durante las protestas de este jueves.

Las protestas sirven para denunciar el deterioro de las instalaciones educativas, el coste de los estudios, la escasez de ayudas económicas y las pocas oportunidades de empleo tras graduarse. También se enmarcan en un movimiento más amplio llamado la “Revolución de los Flamencos”, que toma su nombre de las aves que habitan los humedales de la laguna de Narta, en cuyo entorno el yerno de Donald Trump, Jared Kushner, impulsa un proyecto inmobiliario que los ecologistas consideran una amenaza para este ecosistema.

El movimiento empezó a finales de mayo y se ha mantenido durante el verano a través de manifestaciones mayoritariamente pacíficas. Ahora, algunos estudiantes justifican su recurso a la violencia como una forma de exigir acciones al Estado: “Se lo pedimos amablemente [al Gobierno]. Hicimos esta protesta amablemente. Nadie nos escuchó. Y ahora estamos usando la fuerza. Es necesario”, ha comentado una estudiante de Medicina de 18 años que participaba en la manifestación a EFE. “Revolución”, sentencia la joven, que ha preferido no identificarse.

“Nuestro primer ministro es la personificación de la corrupción”, denuncia otra manifestante, encapuchada, a Reuters. Mientras, Rama ha responsabilizado de la violencia a la oposición, encabezada por el conservador Partido Democrático. Desde el Colegio de Europa, incendiado un día antes, el primer ministro ha asegurado que los estudiantes “son el futuro” y que el Gobierno siempre está dispuesto a dialogar con ellos.

“Miran lejos y quieren llegar más lejos y más rápido. Los estudiantes siempre son bienvenidos y siempre estamos dispuestos a sentarnos con ellos, hablar, debatir y encontrar soluciones a los problemas que necesitan resolverse”, ha afirmado Rama, en un vídeo publicado en la red social de Facebook.

Sin embargo, según el primer ministro, los destrozos, como los sufridos por el Colegio de Europa, son fruto de “otras manos”.

“Son manos que intentan hundir a Albania cada vez que trata de avanzar. Son las manos de una oposición que, con máscaras que les impiden ver, pretende devolver a Albania a un lugar al que nunca regresará. Quieren devolverla al abismo del que la sacamos y del que estamos saliendo, ascendiendo hacia el sueño de generaciones: la Unión Europea”, ha declarado Rama.

La oposición ha expresado su apoyo a las protestas, aunque muchos de los manifestantes rechazan ese respaldo y consideran al principal partido opositor parte del problema.

Las protestas se suman a una ola de activismo estudiantil en Europa. En Francia, casi un mes de movilizaciones ha dejado al menos 6.877 personas puestas bajo custodia policial, según los datos oficiales publicados el 9 de octubre, y numerosos destrozos en distintas ciudades.

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