07 de julio de 2026 a la – 21:33
El desplome de la Conmebol en el Mundial 2026 deja un balance desolador. Brasil perdió la identidad, Colombia la puntería, Uruguay fracasó con Bielsa y solo la Albiceleste saca la cara por el continente.
El Mundial de Norteamérica 2026 es un terreno implacable para el fútbol sudamericano. Con la dramática eliminación de Colombia este martes ante Suiza, la Conmebol despidió a su quinto representante en lo que va del certamen. De las seis selecciones que cruzaron el Atlántico con la ilusión de conquistar Norteamérica, solo Argentina sigue de pie.
Lea más: Suiza se queda con el último boleto y así se jugarán los cuartos de final del Mundial 2026
Los vigentes campeones del mundo se aferran a la corona apelando a la épica, con un Lionel Messi en estado de gracia y una plantilla que sabe sufrir, contrastando con el amargo destino de sus vecinos continentales. A continuación, repasamos cómo fue el espinoso camino y la caída de Uruguay, Ecuador, Paraguay, Brasil y Colombia en la cita máxima.
Uruguay: Mucha pena, poca gloria y adiós de Bielsa
La Celeste arribó al torneo envuelta en altas expectativas tras una gran eliminatoria, pero su paso por el Grupo H fue un auténtico calvario futbolístico. El equipo capitaneó un arranque gris empatando 1-1 con Arabia Saudita e igualando 2-2 frente a Cabo Verde. La estocada final la dio España al derrotarlos 1-0 en la última fecha, dejando a Uruguay tercera de su zona con apenas dos puntos. La pobreza sobre el césped fue tal que ni siquiera les alcanzó para clasificar como uno de los mejores terceros, desatando una crisis que culminó con la renuncia de Marcelo Bielsa en Montevideo debido a supuestos roces internos con el plantel.

Ecuador: Anemia goleadora y salida de Beccacece
Ecuador llegó con el cartel de ser segundos en las Eliminatorias y un invicto de 19 partidos, pero la falta de gol dinamitó sus opciones. Aunque consiguieron un triunfo resonante por 2-1 ante Alemania que les dio el pase a los dieciseisavos de final, ese fue el único encuentro donde la Tri logró festejar un gol (antes cayeron 1-0 ante Costa de Marfil y empataron 0-0 con Curazao). El sueño terminó de golpe el 30 de junio al caer 2-0 contra México en el Estadio Azteca, un resultado que provocó la inmediata dimisión del estratega Sebastián Beccacece.

Paraguay: Una resurrección que rozó la hazaña
Para la Albirroja, el simple hecho de volver a un Mundial tras 16 años de ausencia ya era un premio, consolidado por el impacto anímico de Gustavo Alfaro. Tras un debut de pesadilla al ser goleados 4-1 por Estados Unidos, el equipo enderezó el rumbo venciendo a Turquía (1-0) y empatando con Australia (0-0). En dieciseisavos dieron el gran golpe del torneo al eliminar a Alemania por penales (4-3). El sueño terminó con la frente en alto en octavos de final, cayendo por la mínima (1-0) ante la poderosa Francia de Kylian Mbappé en un partido sumamente áspero. Ahora, Alfaro medita su continuidad.

Brasil: Pérdida de identidad bajo el libreto “italiano”
La Confederación Brasileña apostó todo a Carlo Ancelotti para romper la sequía de 24 años sin títulos. En la fase de grupos las cosas marcharon bien, avanzando como líderes tras empatar con Marruecos (1-1) y golear a Haití y Escocia. En dieciseisavos sufrieron para batir a Japón (2-1), pero el colapso llegó en octavos frente a Noruega. Con un doblete del implacable Erling Haaland, los nórdicos desnudaron a un Brasil desconocido que terminó jugando “a la italiana”, renunciando al ‘jogo bonito’. El descuento de penal de Neymar no bastó para maquillar la eliminación del ‘Hexa’.

Colombia: Invicto amargo, sin gol ni eficacia
El proyecto de Néstor Lorenzo se despidió del Mundial con una paradoja dolorosa: se marcharon sin perder un solo partido en los 120 minutos, pero pagaron cara su ineficacia ofensiva. Tras liderar el Grupo K con 7 puntos (victorias ante Uzbekistán y Congo, y empate ante Portugal) y eliminar a Ghana (1-0) en dieciseisavos, la pólvora se secó por completo frente a Suiza. El empate 0-0 en el tiempo extra dio paso a la lotería de los penales, donde el 4-3 definitivo sepultó a una Tricolor que dominó el juego, estrelló un balón en el poste, pero careció del instinto asesino para sentenciar.

