26 de abril de 2026 – 13:50

Doña Emilia Molinas festejó 104 años de fecunda vida en la ciudad de Guarambaré. La describen como incansable trabajadora, con espíritu solidario y por su legado de una familia numerosa que hoy celebra su vida como una bendición.

Es oriunda de la compañía Valle Pó’i de la ciudad de Villeta y ayer, sábado, festejó en la ciudad de Guarambaré sus 104 años de vida, rodeada del cariño de su familia. La vida de doña Emilia Molinas estuvo marcada por la constante dedicación a las personas que ama y un profundo compromiso con su comunidad.

En la compañía Valle Pó’i de Villeta, doña Emilia Molinas tuvo una infancia y juventud de trabajo arduo. Desde muy temprana edad, pasó su vida en distintos lugares de las ciudades de Guarambaré y Villeta, para finalmente regresar junto a su madre, donde se dedicó a las labores de la chacra, la crianza de animales y todo tipo de actividades que le permitieran salir adelante.

En esos años, también elaboraba cigarros y velas que llevaba a vender hasta San Antonio, recorriendo a pie largos trayectos de ida y vuelta. Con el paso del tiempo, y ya siendo madre desde los 20 años, redobló esfuerzos para sostener a su familia, preparando y comercializando alimentos como chipa, sopa, tortas y chícharo trenzado, que transportaba en canastas sobre la cabeza, acompañada muchas veces de sus hijos.

Su espíritu emprendedor la llevó además a desempeñarse como modista, confeccionando prendas completamente a mano. Ese talento la convirtió en protagonista dentro de su comunidad al elaborar la primera indumentaria del club 4 de Octubre, del que fue presidenta

Asimismo, fue una de las fundadoras de la capilla Virgen de Caacupé, a la que dedicó años de esfuerzo para la construcción del templo sagrado, reflejando su fe y vocación de servicio.

A lo largo de su vida, doña Emilia se destacó como una mujer activa, carismática y leal. Pese a las dificultades, logró criar a sus siete hijos, a quienes brindó lo mejor de sí para asegurarles un futuro digno.

Su legado se multiplica en una extensa familia compuesta por sus siete hijos, 25 nietos, 43 bisnietos y 13 tataranietos, quienes celebraron no solo su cumpleaños número 104, sino también la vida de una mujer que representa fortaleza, trabajo y amor incondicional.

Es considerada una verdadera bendición y su vida un ejemplo para las nuevas generaciones.

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