18 de julio de 2026 a la – 20:50
Bajo la lluvia, Argentina terminó de preparar la final que disputará este domingo en el Metlife contra España y Leo Messi vivió su último entrenamiento mundialista, un tiempo para la nostalgia, porque nadie ha sumado más prácticas en los 20 años que ha estado acudiendo con la Albiceleste a la Copa del Mundo.
Un entrenamiento que a punto estuvo de no cumplirse, porque un fuerte aguacero, con viento y aparato eléctrico activó el protocolo que impide la actividad mientras se registren rayos a una distancia de 13 kilómetros.
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La tormenta llevó a la selección española, que había fijado el comienzo de entrenamiento media hora antes, a 7 kilómetros de distancia de la Albiceleste, a suspenderlo y reemplazarlo por activación en el gimansio.
Lionel Scaloni no quería suspenderlo, porque Argentina había tenido una práctica menos que La Roja, que jugó su semifinal el martes. Y, además, era la última sesión de Messi, que con 39 años no volverá a jugar una Copa del Mundo, pero no ha desvelado si también pondrá fin a su etapa en la selección.
La previsión de una ‘ventana’ de una hora sin lluvia le valió a los jugadores argentinos para ejercitarse en los campos de juego de la Academia Red Bull, casi tres cuartos de hora después de lo previsto. Una sesión en la que Scaloni dio alguna pista pero no despejó dudas.
El técnico entregó pecheras a los titulares del último partido y sumó a Rodrigo de Paul y Gonzalo Montiel, que podrían entrar por Giuliano Simeone y Nahuel Molina.
La selección albiceleste, que no se libró de la lluvia, por un nuevo chubasco que acompañó el tramo final de la práctica, cumplió la noche anterior con el rito del asado, que desde Catar reúne a toda la delegación argentina en una cena. Se ha convertido ya en cábala porque les trajo suerte en la final de Doha y la han mantenido durante todo el torneo, convertida en una tradición indispensable.
