La Asociación Nacional Republicana (ANR) conmemora este viernes 139 años de su fundación. Esta fecha encuentra a la fuerza oficialista en la antesala inmediata de las elecciones municipales 2026.

Según Última Hora, a menos de un mes de los comicios, la maquinaria partidaria exhibe poder institucional indiscutido y claras señales de división.

La estructura fundada por Bernardino Caballero concentra la Presidencia de la República, mayoría legislativa y control de órganos extrapoderes. Además, sostiene su músculo territorial en funcionarios públicos y dirigentes barriales. Sin embargo, este capital enfrenta crecientes reclamos sociales, cuestionamientos a la gestión del presidente Santiago Peña y fricciones internas.

Unite a nuestro canal de WhatsApp

En el corazón de Honor Colorado se agudiza una grieta entre el bloque leal a Peña y el ala estrictamente cartista. La distancia cobró notoriedad cuando legisladores afines a Horacio Cartes exigieron informes al Banco Central del Paraguay sobre fusiones bancarias. En particular, pidieron detalles del proceso entre ueno Bank y Visión Banco, además de depósitos de entes públicos e IPS.

Señales de fractura en el oficialismo

A la par, parlamentarios cartistas atacaron a la ministra de Salud Pública, María Teresa Barán, por no zanjar el conflicto médico. Poco después, Horacio Cartes convocó a su quincho a parte del comando político partidario. Acudieron el presidente del Congreso, Basilio “Bachi” Núñez; el ministro Juan Carlos Baruja; el senador Antonio Barrios y el apoderado Eduardo González.

También se sumaron los senadores Gustavo Leite y Natalicio Chase, junto al asesor Sergio Godoy. Sin embargo, no fueron convocados Santiago Peña ni el vicepresidente Pedro Alliana. Tampoco estuvieron Silvio “Beto” Ovelar, Raúl Latorre, Juan Carlos Galaverna, Tadeo Rojas ni José Alberto Alderete. Aunque Leite adujo un diálogo presupuestario para 2027, la exclusión confirmó una fractura difícil de ocultar.

Frente a esta interna ardiente, la rivalidad con movimientos disidentes como Colorado Añetete o Fuerza Republicana quedó relegada. La verdadera tensión reside en la cúspide gobernante. Pese al discurso de cohesión, el festejo partidario exhibe las costuras de un pacto que sufre roces de intereses directos.

El desafío en las urnas de 263 distritos

Las elecciones municipales 2026 del próximo 4 de octubre pondrán a prueba la capacidad de arrastre colorado en 263 distritos. En Asunción, Camilo Pérez compite como postulante oficialista tras unas internas que movilizaron a 125.033 electores junto a Arnaldo Samaniego. La lista para concejales de la capital sumó incluso 132.736 votos partidarios.

En la capital, la oposición buscará capitalizar el malestar con una propuesta unificada. La ANR no solo precisa retener Asunción, sino demostrar cohesión de votos tras la dispersión de sus internas. Este pulso se repetirá en las principales cabeceras del país, donde la lealtad partidaria medirá fuerzas reales contra el descontento ciudadano.

El tablero electoral suma focos determinantes en Ciudad del Este y Encarnación. En la capital de Alto Paraná, el oficialismo intenta disputar el terreno que arrebató la estructura de Yo Creo. En Encarnación, el Partido Colorado intentará recuperar el mando ante una plataforma opositora que vuelve a alinearse en bloque.

El peso del descontento ciudadano

La prueba comunal alcanzará igualmente a bastiones de Central como Luque, San Lorenzo, Capiatá, Lambaré, Mariano Roque Alonso y Ñemby. Además, ciudades como Coronel Oviedo revelarán el impacto real del desgaste territorial. El saldo dictará no solo cuántas intendencias conserva la ANR, sino qué facción interna llegará con mayor peso político hacia 2028.

Fuera de los comités partidarios, la presión social mina la imagen del Ejecutivo. Con tres años de mandato, el gobierno enfrenta movilizaciones de docentes por condiciones laborales y huelgas de médicos sin resolver. Estas protestas dejaron de ser meros reclamos gremiales para transformarse en un costo político frontal para el oficialismo.

El descontento hacia la gestión de Santiago Peña responde a la crisis económica, la pérdida del poder adquisitivo y el déficit sanitario. Para la ciudadanía, las justificaciones estructurales chocan con escuelas en mal estado y hospitales desabastecidos. En este aniversario, la ANR encara su propia prueba: evitar que el malestar cotidiano se cobre facturas en las urnas.

Fuente: Última Hora


source

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *