En el mes de concientización sobre el cáncer de mama, el Dr. Gustavo Manavella, máster en medicina reproductiva, recuerda que la prevención también alcanza a la salud reproductiva. Algunos tratamientos oncológicos pueden afectar la fertilidad, y en todas las mujeres el tiempo cumple un rol clave. Por eso, informarse y consultar a tiempo es la mejor manera de cuidar el futuro.
Asunción, octubre de 2026. Octubre vuelve a teñirse de rosa para recordar la importancia de la detección temprana del cáncer de mama. Este año, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social impulsa la campaña «Hagamos de la prevención una tradición», con énfasis en los controles periódicos. Las mujeres de 40 años en adelante pueden acceder a una mamografía anual en la red pública sin orden médica. En ese mismo espíritu, los especialistas en medicina reproductiva proponen sumar a la agenda de prevención una conversación que muchas mujeres postergan: la de su fertilidad.

Cuando el cáncer de mama se diagnostica en una mujer en edad reproductiva, algunos tratamientos, como la quimioterapia, pueden afectar la función de los ovarios y las posibilidades de un embarazo futuro. Por eso, las recomendaciones internacionales señalan que el riesgo de infertilidad debería conversarse desde el momento del diagnóstico y, siempre que la situación clínica lo permita, antes de iniciar el tratamiento.
«Cuando aparece un diagnóstico de cáncer, la prioridad es tratar la enfermedad. Pero eso no significa dejar de hablar del futuro de la paciente. Si está en edad fértil y desea tener hijos más adelante, es importante que conozca a tiempo qué alternativas existen. Preservar la fertilidad no es prometer un embarazo: es preservar una posibilidad», explica el Dr. Gustavo Manavella.
Esa lógica de llegar a tiempo, que Octubre Rosa instala para el cáncer de mama, vale también para la salud reproductiva de todas las mujeres. Según la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 6 personas tendrá dificultades para concebir en algún momento de su vida. Aun así, la fertilidad rara vez forma parte de los controles de rutina, y muchas mujeres recién se preguntan por ella cuando deciden buscar un embarazo. «El error más común que vemos en consulta es llegar tarde. Muchas mujeres no saben que la fertilidad cambia con los años, especialmente después de los 35, y que hay señales que conviene consultar antes», señala el especialista.

Entre esas señales, el Dr. Manavella menciona los ciclos menstruales muy irregulares y los dolores menstruales intensos, que pueden estar asociados a condiciones como la endometriosis. También recuerda que, si una pareja busca un embarazo sin lograrlo, se recomienda consultar después de un año si la mujer tiene menos de 35, o después de seis meses si tiene 35 o más. Hábitos como el tabaco, el sobrepeso y el estrés también influyen en la salud reproductiva. Por eso, el control ginecológico anual es una buena oportunidad para preguntar por la fertilidad, aunque todavía no se esté pensando en tener hijos.
La medicina reproductiva ofrece hoy distintas alternativas según cada caso, desde tratamientos de baja complejidad hasta la fertilización in vitro. También es posible preservar la fertilidad mediante la congelación de óvulos, una opción que puede evaluarse tanto en mujeres que deben iniciar un tratamiento oncológico como en quienes desean postergar la maternidad. «Congelar óvulos no es detener el tiempo, es anticiparse a él. Ningún tratamiento es una garantía, pero sí una posibilidad, y esa posibilidad es mayor cuanto antes se consulta», aclara.
Para el especialista, sumar la salud reproductiva a la agenda de Octubre Rosa no busca generar alarma, sino información. «Así como aprendimos que hacerse la mamografía a tiempo puede salvar vidas, también tenemos que aprender que informarse sobre la fertilidad a tiempo puede cambiar proyectos de vida. Este Octubre Rosa, la invitación es a cuidarse de manera integral», concluye el Dr. Manavella.

Acerca del Dr. Gustavo Manavella
El Dr. Gustavo Manavella es médico máster en Ginecología y Obstetricia, con una extensa trayectoria en medicina reproductiva, endocrinología ginecológica y endoscopía ginecológica. Realizó su fellowship en endoscopía ginecológica en el Institute for Women’s Health de San Antonio, Texas (EE. UU.), se especializó en Endocrinología Ginecológica y Reproductiva en la Universidad del Pacífico y está certificado en Medicina Reproductiva por la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER). Es miembro titular de SAMER, de la European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE) y de la American Society for Reproductive Medicine (ASRM), y socio activo de la Sociedad Paraguaya de Ginecología y Obstetricia. Es fundador y vicepresidente de NEOLIFE – Medicina y Cirugía Reproductiva, en Asunción.

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