30 de septiembre de 2026 a la – 01:46
Un hombre de 42 años fue aprehendido en el barrio Isla Aveiro de Limpio tras la intervención de la Policía y Defensa Animal. El dueño alegó un ataque de otros perros mientras el animal estaba atado y guardó el cuerpo con hielo para una necropsia.
Agentes de la Comisaría 9ª Central y fiscalizadores de la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal procedieron a la aprehensión de Víctor Hugo Cabañas Palacios (42). El procedimiento se ejecutó en la tarde de este martes, a las 15:45, tras la alerta formulada a través del Sistema 911 sobre la muerte de una perrita mestiza que se encontraba bajo el cuidado del sospechoso.
Al llegar a la vivienda, el equipo técnico de rescate animal encontró que el cadáver del canino yacía en el interior de una conservadora azul con hielo.
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El comisario Celso Zelaya explicó que sobre el inmueble ya pesaban avisos previos por mal estado y abandono de la mascota. Los técnicos de Defensa Animal procedieron al decomiso inmediato del cuerpo para la realización de la necropsia de rigor, al tiempo de rescatar a un segundo perro que se encontraba con vida dentro de la propiedad.
La investigación estará a cargo del asistente fiscal Josué Morán y la agente fiscal de turno, Nadia Millán, de la Unidad Penal N.° 3 de Limpio.
El desgarrador relato del dueño y la sombra del ataque atado
Desde la sede policial de Limpio, el aprehendido Víctor Cabañas brindó su versión de los hechos e intentó desligarse de cualquier conducta intencional de maltrato. El hombre aseguró que la perrita, de poco más de un año de edad, se encontraba atada frente a su domicilio mientras salían a realizar gestiones médicas familiares urgentes.
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Según su relato, el animal estaba en período de celo, lo que atrajo a varios perros sueltos del vecindario que ingresaron al predio y la atacaron de forma salvaje sin que pudiera defenderse ni escapar al estar sujetada.
“Nosotros la dejamos atada porque, si se suelta, la gente le tira piedras y ella reacciona, crea problemas con los vecinos. Cuando mi mamá me llamó urgente por un problema de salud, salimos y la perra quedó sola. Ahí entraron los otros perros y la mordieron toda. Una vecina escuchó el lío y la salvó, pero ya tenía golpes internos gravísimos”, alegó Cabañas.
Respecto al hallazgo del cuerpo dentro del recipiente con hielo, el imputado sostuvo que actuó siguiendo las instrucciones de un rescatista y de una profesional veterinaria, quienes le sugirieron conservar el cadáver refrigerado para poder determinar la causa exacta del deceso mediante estudios.
<b>Falso profesional en el barrio y fiscalización en la mira</b>
Durante la verificación de las libretas de vacunación entregadas por el propietario a los intervinientes, se detectaron irregularidades y sellos que no corresponderían a profesionales matriculados. Cabañas admitió que durante años acudió a un idóneo del barrio que se hacía pasar por veterinario y cobraba montos accesibles por aplicar vacunas a las mascotas de la zona.
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“Nosotros no sabíamos que el señor no tenía registro. Él venía a casa y vacunaba a los perros de todo el barrio por 25.000 o 30.000 guaraníes. Recién hoy la doctora de Defensa Animal me dijo que ese señor no era profesional de verdad, sino alguien que hacía castraciones y campañas, pero que no tenía título ni registro para ejercer legalmente”, admitió el dueño.
Cabañas rechazó las acusaciones de crueldad o falta de alimentación, insistiendo en que la mascota estaba en peso óptimo y que el desenlace respondió a una tragedia fortuita producto del ataque de la jauría.
