La LXVIII Reunión Ordinaria del Consejo del Mercado Común y de la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados se llevará a cabo este lunes 29 y martes 30 de junio, respectivamente, en el Centro de Convenciones de la Conmebol, en Luque.
El canciller nacional, Rubén Ramírez Lezcano, en rueda de prensa el jueves pasado en Mburuvicha Róga, confirmó la presencia de siete jefes de Estados y también adelantó la venida de altos representantes de Alemania, Emiratos Árabes Unidos y de Uzbekistán. (ver infografía).
El canciller informó además que durante la presidencia pro témpore de Paraguay se llevaron adelante más de 360 reuniones en los distintos niveles de la estructura institucional del bloque regional.
“Esto permitió dar continuidad al tratamiento de la agenda del bloque en sus distintos ámbitos temáticos, incluyendo la facilitación del comercio, la infraestructura, el fortalecimiento de las áreas de control integrado de aduanas, migraciones y pasos de frontera, la agenda digital así como el relacionamiento externo”, expresó Ramírez Lezcano.

En otro momento de la rueda de prensa, el ministro de RR.EE. informó que se tratarán en la Cumbre aspectos fundamentales de la facilitación del comercio. Dijo que “tienen que ver con cómo dinamizamos el flujo de mercancías, y principalmente, de personas entre nuestros países; los mecanismos de integración física, los mecanismos que nos permitan disminuir la burocracia en el tránsito fronterizo, que nos permita dinamizar el flujo de nuestros puentes”.

Acuerdo Mercosur con Unión Europea, transitorio
En otro momento, Ramírez Lezcano recordó que el acuerdo Mercosur y la Unión Europea (UE) tiene vigencia transitoria hasta tanto el Parlamento Europeo “dé su aprobación final”. Es decir, la parte comercial del trato de asociación está en vigor de forma provisional a la espera de la ratificación definitiva del legislativo europeo, que acudió ante tribunales para preguntar sobre la legalidad del pacto.
El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) se firmó el 17 de enero pasado en Asunción, y cuatro días después, el 21 de ese mismo mes, el Parlamento Europeo envió el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que la Corte comunitaria revise si es compatible con los tratados del bloque europeo.
Este pacto de asociación está dividido en dos secciones: una comercial y la otra política. El pacto fue sellado durante una ceremonia realizada en Asunción en enero pasado, tras más de 25 años de negociaciones.

La sección política está centrada en aspectos como la cooperación en temas de política o la asociación estratégica. Mientras que el comercio es atribución de la Comisión Europea liderada por la presidenta Úrsula von der Leyen.
Lea más: Entra en vigor el acuerdo UE-Mercosur con “beneficios reales y visibles”
La parte comercial del acuerdo de asociación entró en vigencia el 1 de mayo pasado de forma provisional, a la espera de la ratificación definitiva del Parlamento Europeo, que ha acudido al Tribunal de Justicia de la UE para preguntar sobre la legalidad del pacto.
Entonces, los países del Mercosur (Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay) aún esperan el beneplácito del Parlamento Europeo para el acuerdo comercial entre ambos bloques, tras la ratificación en los congresos de los cuatro países miembros del bloque.

Espera de la “aprobación final”
El canciller Rubén Ramírez recordó hoy que el acuerdo espera la decisión del Parlamento Europeo, por lo que su carácter provisional se mantendrá hasta que el órgano legislativo “dé su aprobación final”.
“Podemos señalar que la discusión que existe en el Parlamento Europeo ha sido una solicitud de un análisis legal sobre la compatibilidad de este instrumento de acuerdo de libre comercio entre los dos bloques más importantes del mundo por la cantidad de poblaciones”, manifestó el ministro de RR.EE., ante la consulta periodística.
Ramírez Lezcano refirió que 700 millones de personas se beneficiarán por la implementación del acuerdo. “Tenemos que recordar que la Unión Europea suscribió hace poco más de nueve años un acuerdo con Canadá que aún no ha sido ratificado, pero está en plena vigencia”, remarcó.
Lea más: Mercosur-UE: todo lo que hay que saber de la entrada en vigor provisional del acuerdo
Un acuerdo ambicioso
El acuerdo entre la UE y el Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) supone la creación de un mercado de 700 millones de personas en el que se liberalizarán más del 90 % de los aranceles actuales, algunos de forma inmediata.
Bruselas calcula que el acuerdo permitirá aumentar las exportaciones anuales europeas a los países de Mercosur un 39% en 2040, hasta los 50.000 millones de euros.

Lo nuevo: Diálogo con Japón sobre libre comercio
Asimismo, el canciller Rubén Ramírez Lezcano confirmó que el Mercosur insistirá en negociar un acuerdo comercial con Japón. “Vamos a hacer un anuncio importante del inicio de negociaciones con Japón, de manera que hay una serie de resultados sustantivos que van a ser parte de la agenda, resultados tangibles del ejercicio de la presidencia pro-tempore de Paraguay, que va a pasar posteriormente a manos de la República Oriental del Uruguay”, expresó el secretario de Estado.
Según el diario económico nipón Nikkei, las negociaciones se proyectan en torno a tres ejes: reducción de aranceles para automóviles, acceso a fuentes de energía alternativas y aprovisionamiento de minerales críticos.

La unidad de comunicaciones del Mercosur precisó que las reuniones preliminares comenzaron en enero de 2026 en Asunción, en el marco del Marco de Asociación Estratégica establecido en diciembre de 2025, y continuaron en marzo durante la conferencia de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Camerún.
Lea más: Paraguay confirma la apertura de negociaciones para un acuerdo comercial Mercosur-Japón
Interés estratégico y urgencias
La urgencia japonesa responde a una vulnerabilidad estructural. Japón importa alrededor del 90% de su crudo desde el Medio Oriente, y el cierre del estrecho de Ormuz, derivado del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán provocó interrupciones que obligaron a Tokio a liberar reservas estratégicas.
El Mercosur ofrece alternativas difíciles de encontrar en otra región: petróleo, litio -Argentina figura entre los mayores productores mundiales- y minerales críticos. Brasil concentra aproximadamente 21 millones de toneladas de tierras raras indispensables para la industria digital y la defensa, según Reuters y Nikkei.
El sector automotriz es otro incentivo de peso, indica por su parte el portal argentino Infobae. Toyota, Honda y Nissan enfrentan aranceles elevados en Brasil y Argentina que encarecen sus productos frente a competidores europeos, una desventaja que se profundizó tras la firma, en enero de 2026, del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Un tratado con Japón permitiría a esas compañías competir en igualdad de condiciones en uno de los mayores mercados automotrices de la región.
Lea más: Singapur y Paraguay aceleran puesta en marcha del tratado de libre comercio con Mercosur
Durante décadas, el principal freno fue el lobby agrícola japonés -en especial el sector ganadero-, que temía la competencia de la carne bovina brasileña y argentina. Brasil es el mayor productor mundial de carne vacuna, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
El cambio en el cálculo político quedó visible en semanas recientes: legisladores japoneses expresaron su disposición a avanzar, con la condición de que se dé “la debida consideración a la carne bovina”, según reportó Nikkei.
Lea más: Brasil teme que el acuerdo comercial que Argentina firmó con EEUU distorsione el Mercosur
Tensión entre Brasil y Argentina
El Gobierno brasileño espera que Argentina aproveche la Cumbre de Luque para aclarar los alcances del acuerdo comercial que firmó el gobierno de Milei con EE.UU., ante el temor de que pueda generar “distorsiones” en el bloque sudamericano.
Tales temores fueron manifestados por la delegación brasileña en la reunión ordinaria que el Grupo Mercado Común del Mercosur tuvo en marzo en Asunción, preparatoria para la Cumbre que tendrán los mandatarios de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, los socios fundadores del bloque, informó EFE.
Pese a que los representantes argentinos ya ofrecieron algunas explicaciones en dicha cita, permanecen varias dudas, afirmaron fuentes diplomáticas brasileñas.
“La delegación de Brasil expresó su preocupación de que los compromisos asumidos en dicho acuerdo no generen retrasos en el tratamiento de solicitudes de modificaciones arancelarias en los mecanismos del Mercosur, ni produzcan distorsiones, barreras adicionales u otros impactos en el comercio intrazona”, según quedó registrado en el acta de la reunión de marzo.

Brasil igualmente pidió que las eventuales concesiones arancelarias que sean otorgadas por Argentina a Estados Unidos en ese acuerdo sean canalizadas a través de los mecanismos de excepción vigentes en el Mercosur.
En otras palabras, Brasil espera que las concesiones arancelarias que Argentina le conceda a Estados Unidos se limiten a los productos que, como miembro del Mercosur, su vecino tiene derecho a incluir en su Lista Nacional de Excepciones al Arancel Externo Común, la cual es bastante restringida.
“De igual forma, la delegación de Brasil reiteró su preocupación de que elementos del acuerdo, puedan tensionar el objetivo de libre comercio intrazona y configurar nuevas barreras regulatorias para los productos originarios del bloque, especialmente en sectores como el agrícola o el automotriz”, agrega el acta.
En la misma cita, la delegación brasileña dejó claro que la discusión del alcance de dicho acuerdo por parte de los miembros del Mercosur no significa que los socios de Argentina estén “validándolo” o que estén aceptando que esté acorde con las reglas del bloque comercial.
Lea más: Argentina y EE.UU. firman acuerdo para fortalecer la lucha contra el crimen organizado
¿Qué implica el acuerdo?
El Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI, por sus siglas en inglés) fue firmado por Argentina y Estados Unidos el 5 de febrero de este año y su entrada en vigor aún depende de la ratificación del Congreso argentino, que no ha iniciado el respectivo trámite.
Entre otros puntos, el acuerdo establece que Argentina se compromete a eliminar aranceles para 221 posiciones de bienes provenientes de Estados Unidos, como máquinas, material de transporte, dispositivos médicos y productos químicos.
Argentina también se compromete a reducir al 2% los aranceles sobre otras 20 posiciones, principalmente autopartes, y a ofrecer cuotas de acceso a su mercado para vehículos, carne y otros productos agrícolas.
Pese a que Brasil no la incluyó entre sus preocupaciones en la reunión de marzo, la principal duda es si el acuerdo es compatible con las normas del Mercosur que determinan qué tratados comerciales con terceros países tienen que ser negociados en conjunto y no de forma individual, precisamente para que no generen distorsiones.

Lea más: Acuerdo Mercosur y EFTA, avanzado
“No está claro si el acuerdo bilateral Argentina-Estados Unidos es compatible o no con las normas del Mercosur. Lo ideal sería que, antes de que entre en vigencia, haya una definición sobre este asunto”, dijo a EFE la investigadora y experta en relaciones internacionales Florencia Rubiolo, directora de Insight 21, el centro de pensamiento e investigación de la Universidad Siglo 21.
Para Rubiolo, si el acuerdo con EE.UU. se implementa, “profundizaría las tensiones dentro del bloque” porque funcionaría como un “incentivo” para que las economías más pequeñas, Paraguay y Uruguay, también opten por negociar este tipo de acuerdos.
Uruguay, que ha intentado negociar acuerdos comerciales individuales con Estados Unidos y China, ya ha enfrentado la resistencia del Mercosur a sus aspiraciones, por lo que en cada cumbre insiste en que el bloque flexibilice sus reglas sobre negociaciones con terceros.
La principal duda de Brasil en torno al acuerdo es si las concesiones que serán ofrecidas a Estados Unidos se limitarán a los productos que Argentina puede excluir del Arancel Externo Común.
“Si Argentina pretende desgravar arancelariamente algún producto proveniente de Estados Unidos que no esté dentro de esa lista de excepciones, y perfora el Arancel Externo Común, podría incurrir en una transgresión a las normas del Mercosur”, dijo a EFE Lisandro Mogliati, consultor en negocios internacionales y profesor universitario de comercio exterior.
martin.riveros@abc.com.py
