En la plaza San Miguel Arcángel se llevó a cabo la apertura oficial de la XXXV edición del Festival del Ovecha Rague, Música y Artesanía. Un colorido desfile alegórico dio oficialmente el inicio a la tradicional fiesta, con artesanos locales exhibiendo con orgullo sus trabajos en lana: ponchos, vichús, ruanas y otras prendas ideales para los días de frío.

Como en cada edición, los tradicionales ponchos con capucha para damas y caballeros llamaron mucho la atención de los visitantes, al igual que el emblemático vichú con la estrella que identifica al festival y representa la identidad artesanal de la comunidad.
Este año la pasión futbolera también estuvo muy presente. El regreso de la Selección Paraguaya a una Copa del Mundo inspiró a los artesanos a confeccionar prendas con los colores de la Albirroja, fusionando tradición y sentimiento nacional.

Entre todas las creaciones, el poncho albirrojo se convirtió en la gran novedad y en uno de los productos más admirados de esta edición. Los artesanos señalaron que numerosos turistas quedaron fascinados con el diseño y muchos no dudaron en llevarse una de estas prendas como recuerdo.

Darío Palma, quien se dedica a la artesanía en lana desde los 10 años, comentó que la clasificación de Paraguay al Mundial 2026 despertó una enorme alegría en todo el país y los motivó a elaborar ponchos, bufandas y otras prendas inspiradas en la Albirroja, uniendo así la tradición artesanal con la pasión por el fútbol.
“El tema del fútbol está moviendo bastante nuestra economía y los ponchos albirrojos son la sensación. Se están vendiendo muchísimo. Aparte de esto, tenemos bufandas y gorras tricolores”, expresó Palma, destacando el entusiasmo de los visitantes por estos productos.
Los ponchos fueron confeccionados en lanilla y en hilo, con precios que variaron según el tamaño y el diseño. Los modelos de lanilla se comercializaron entre G. 300.000 y G. 350.000, mientras que los de hilo oscilaron entre G. 200.000 y G. 250.000. Las bufandas y gorras tricolores se ofrecieron desde G. 50.000.
Por otra parte, los artesanos coincidieron en que el festival volvió a convertirse en una importante vidriera para dar a conocer sus trabajos, permitiéndoles llegar a turistas y visitantes que participaron en esta tradicional actividad cultural.

Una de las expositoras más reconocidas, Fermina Fernández, afirmó que el festival representó una oportunidad invaluable para ofrecer las prendas que elabora con dedicación y cariño, manteniendo viva una tradición transmitida de generación en generación.
Fernández recordó que aprendió este oficio a los siete años gracias a las enseñanzas de su abuela, María de Jesús Lugo. Gracias a este trabajo artesanal, pudo sacar adelante a sus hijos y brindarles una buena educación.

Otra de las artesanas de la comunidad, Julia Álvarez, señaló que las bajas temperaturas registradas favorecieron las ventas, generando un panorama alentador para los expositores.
Los precios de las distintas prendas fueron variados. Los ponchos tradicionales se comercializan entre G. 250.000 y G. 350.000, mientras que los modelos con capucha tienen un valor superior. Los vichús elaborados en lana pura y las ruanas cuestan G. 400.000.
Los visitantes pueden llevarse recuerdos del Festival del Ovecha Rague, Música y Artesanía, ya que los artesanos cuentan con llaveros, adornos de oveja, imanes para heladera, entre otros productos alusivos al evento, cuyos precios van desde G. 10.000.
La intendenta municipal, Elvina González, destacó que el Festival del Ovecha Rague nació y creció gracias al esfuerzo y la dedicación de las artesanas sanmiguelinas, quienes con sus manos fueron tejiendo la identidad y el prestigio de la comunidad.
“La artesanía lanar es la trama que une a los sanmiguelinos y, gracias a ella, nació el Festival del Ovecha Rague, Música y Artesanía, que hoy ha alcanzado trascendencia nacional e internacional. Gracias a este evento, nuestros artesanos están comercializando sus productos”, expresó la jefa comunal.
Homenaje a artesanas
Durante la 35.ª edición del Festival del Ovecha Rague, Música y Artesanía, se rindió homenaje a destacadas artesanas y referentes culturales por su aporte a la preservación de las tradiciones textiles de San Miguel.
La Secretaría Nacional de Cultura otorgó la distinción de Tesoro Nacional Vivo a doña Isabel Báez Corvalán (90), maestra del hilado en huso (he’y), y a doña Juana Altamirano Vda. de Almada (98), referente histórica de Arazapé y una de las impulsoras de la Asociación de Artesanos de Arazapé (ASARTA), por su invaluable labor en la conservación de técnicas ancestrales del tejido en lana.
Asimismo, la Municipalidad de San Miguel entregó reconocimientos a Julia Cristina Álvarez por su mérito artesanal y turístico; a Irene Báez de Martínez y Roberto Martínez por su aporte a la innovación y vanguardia de la artesanía local; a la Asociación de Artesanos de Arazapé (ASARTA) por su fortaleza asociativa; y a las profesoras Santa Edilburga Jacquet y María Dejesús González como constructoras del festival.
Los homenajeados recibieron una placa tallada en madera con la figura de un he’y o huso tradicional, símbolo del lema “Ñaipovã oñondive” (Hilando juntos), acompañada de una hebra de lana hilada artesanalmente por doña Isabel Báez Corvalán, como muestra de respeto y valoración de las raíces culturales de San Miguel.
Programa para mañana
Para cerrar las celebraciones por los 35 años de historia, mañana se desarrollará la tradicional jineteada, con exhibición de destrezas ecuestres por parte de agrupaciones de caballería del departamento y del país, además de presentaciones de música y danza folclórica.
