14 de mayo de 2026 a la – 01:26
El Estadio Monumental fue testigo de una noche donde la historia y la jerarquía pesaron más que el presente. En un duelo que prometía ser una batalla táctica, River Plate venció 2-0 a Gimnasia y Esgrima La Plata, clasificándose a las semifinales del Torneo Apertura 2026 y poniendo fin a la racha perfecta de Ariel Pereyra al frente del Lobo.
Desde el pitazo inicial, el equipo de Eduardo Coudet buscó adueñarse del protagonismo, aunque sufrió contratiempos antes de empezar: Gonzalo Montiel sintió una molestia en la entrada en calor y cedió su lugar a Fabricio Bustos. Sin embargo, el “Millonario” no se desconcentró. A los 27 minutos, una conexión de alto vuelo rompió el cero. Marcos Acuña lanzó un pase preciso para Facundo Colidio, quien deleitó a la tribuna con un “sombrerito” antes de asistir a Sebastián Driussi. El delantero no perdonó: control de derecha y un zurdazo inapelable que entró tras dar en el poste.

La nota de preocupación llegó poco después, cuando el propio Marcos Acuña debió abandonar el campo de juego por una dolencia muscular. Con el Mundial Estados Unidos/México/Canadá 2026 a la vuelta de la esquina, su salida encendió las alarmas tanto en Núñez como en el cuerpo técnico de la selección argentina liderado por Lionel Scaloni.
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En el segundo tiempo, River liquidó el pleito con una jugada que reflejó la ambición del equipo. Lucas Martínez Quarta inició una corrida desde su propia área, descargó hacia la derecha para el juvenil Joaquín Freitas y fue a buscar el área como un delantero más. El centro fue preciso y el “Chino”, de cabeza, sentenció el 2-0. Su festejo, besándose el escudo frente a la gente, selló la comunión con un estadio que rugía.

Gimnasia no se rindió y buscó el descuento con orgullo. Santiago Beltrán, clave en la serie anterior contra San Lorenzo, volvió a vestirse de héroe con una doble intervención magistral para sostener su arco invicto. Sobre el final, un remate al palo le terminó de cerrar la puerta al equipo platense, que vio cómo su récord de siete triunfos consecutivos llegaba a su fin en la capital.

Hubo tiempo para el roce típico de estas instancias, con un cruce verbal entre el “Chacho” Coudet y un viejo conocido de la casa, “Nacho” Fernández, que no pasó a mayores. Con el pitazo final, River confirmó su recuperación futbolística y ya piensa en lo que viene. El próximo sábado, nuevamente en el Monumental, se enfrentará a Rosario Central de los paraguayos Agustín Sández y Enzo Giménez, por un lugar en la gran final, buscando coronar un torneo que lo tiene como el gran candidato.
