Después de 32 años juntos y seis hijos, Vandira Da Costa, de 46 años, y Osmar de Souza, de 53, finalmente se casaron en San Cristóbal, Alto Paraná. La pareja formó parte de una boda comunitaria impulsada por la Fundación Santa Librada, donde otras 58 parejas también formalizaron su unión religiosa.

La historia de Vandira y Osmar comenzó cuando todavía no existían los mensajes instantáneos ni las redes sociales. Según relató Osmar a EXTRA, una sobrina hacía de intermediaria para llevar recados entre ambos. Así coordinaron su primer encuentro y dieron inicio a una relación que se mantuvo durante más de tres décadas.

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Osmar recordó que notó desde temprano el interés de Vandira. “Ella ya me miraba mucho y entonces yo no perdí el tiempo”, contó. Desde aquel acercamiento, la pareja construyó una familia y postergó durante años la ceremonia que finalmente pudo concretar.

Una boda comunitaria coronó 32 años juntos

Para Osmar, uno de los secretos de la relación fue preservar momentos de pareja pese a la crianza de seis hijos. También destacó la importancia del apoyo mutuo. Hubo periodos en los que trabajó lejos de su casa, pero aseguró que al regresar buscaba acompañar a Vandira en las tareas familiares.

Vandira, por su parte, recordó que se dedicó a criar a sus seis hijos mientras su esposo trabajaba. Señaló que la tarea no fue sencilla, aunque contó con el respaldo de Osmar. También describió a su familia como unida y acostumbrada a reunirse siempre que puede.

Osmar afirmó que la tolerancia y el diálogo fueron claves para sostener la relación. A su criterio, esas cualidades son menos frecuentes en algunas parejas actuales. Vandira también destacó que su esposo fue un sostén en momentos difíciles y lo definió como atento y responsable.

Otras parejas también cumplieron el sueño de casarse

La boda comunitaria reunió a otras historias, entre ellas la de Jessica Boarolli Rodríguez, de 29 años, y Maiaki Panato Moro, de 33. Ambos llevan 13 años juntos y tienen un hijo de 7 años. Explicaron que siempre quisieron casarse, pero los costos les impidieron hacerlo antes.

La pareja decidió avanzar después de conocer, mediante una amiga vinculada a la iglesia, la posibilidad de participar en la celebración. Su hijo también influyó en la decisión, ya que solía preguntarles por qué no estaban casados. La Fundación Santa Librada cubre traje, vestido, anillos, calzados, peinado, ramo, bocaditos y torta para las parejas participantes.

Fuente: ABC C.


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