A medida que pasan las horas tras la monstruosa riada del Tíbet y Nepal vamos conociendo más datos de cómo pudo producirse. A las 8.37 de la mañana del miércoles (4.52 en la España peninsular), los sismógrafos detectaron una fuerte señal en el Himalaya. En un primer momento, el Servicio Geológico de Estados Unidos la identificó como un terremoto de magnitud 4,4, pero después la reclasificó como el rastro sísmico de un gigantesco deslizamiento de 5,2 provocado, según las investigaciones preliminares, por el colapso de un glaciar. Ese colapso ocurrió en una zona muy remota, por lo que será necesario analizar las imágenes por satélite para confirmar todos los datos. En cualquier caso, este fenómeno produjo una espectacular riada en el corredor montañoso de Gyirong, fronterizo entre Nepal y Tíbet, que ha causado ya más de 300 muertos y alrededor de 1.400 desaparecidos (el Ministerio de Exteriores confirma que no se ha podido localizar a cuatro españoles). Recopilamos lo que se sabe y lo que no sobre este desastre natural.

¿Cómo se generó la catástrofe?

“Por lo que se sabe hasta ahora, ha habido una sucesión de procesos encadenados, aunque el desencadenante sería el colapso de un glaciar, seguido por el deslizamiento de hielo y tierra, y la posible rotura de una represa en el río; esto último está por ver”, explica Luis Carcavilla, investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) y alpinista, que ha visitado varias veces la zona afectada. “El glaciar, situado en el lado chino del Tíbet, se ha desprendido y ha caído ladera abajo unos 1.200 metros de desnivel hasta el fondo del valle, donde hay un río, arrastrando un enorme volumen de hielo y agua, además de árboles, rocas y lodo”, continúa.

Raúl Pérez, también del IGME-CSIC, apunta que ha podido haber “un aporte fortuito a un lago glaciar producido por un deshielo rápido que haya provocado la rotura del dique de hielo”, o bien “un deslizamiento en una zona lateral de un lago que haya aumentado bruscamente el volumen de agua y provocado un seiche, una ola tipo tsunami en un lago”. En cualquier caso, hacen falta más datos para confirmarlo.

Las imágenes de satélite de Planet Labs sitúan el origen en la vertiente nepalí de la frontera. Una parte considerable del frente de un glaciar se desprendió a unos 5.200 metros de altitud y cayó alrededor de 1.200 metros hasta el fondo del valle. Simon Cook, experto en glaciares de la Universidad de Dundee, explicó a la BBC que su equipo ha detectado que la parte baja de un glaciar del monte Langtang Lirung fue el que colapsó. Esa montaña se encuentra a aproximadamente 15 kilómetros del lugar de la tragedia.

¿El colapso se originó por un terremoto?

No. El Servicio Geológico de EE UU (USGS) registró inicialmente un seísmo de magnitud 4,4 que se llegó a interpretar como un terremoto que había provocado la posterior avalancha. Sin embargo, más tarde el USGS realizó análisis adicionales “de estaciones sísmicas cercanas, ondas sísmicas de período largo e imágenes satelitales” que llevaron a determinar “que el evento sísmico fue más bien un colapso de un glaciar y un flujo de escombros, y que no se había producido ningún terremoto”. Es decir, lo que registraron los sismógrafos no tenía origen tectónico, sino que era el temblor provocado por el masivo desprendimiento de escombros.

El USGS también corrigió la magnitud: fue de 5,2, cerca de la frontera entre Nepal y China a las 8.37 hora local. “El USGS determinó que el evento sísmico fue un colapso glacial y un flujo de escombros que causó impactos catastróficos posteriores río abajo”, explica la agencia estadounidense, de referencia en este campo.

Díez-Herrero (IGME – CSIC) señala: “Un terremoto de origen tectónico es el movimiento brusco de una falla, que va acumulando energía y la suelta de golpe; se produce en el interior de la tierra. En cambio, un deslizamiento es de origen superficial y se produce cuando se mueve una porción de terreno. En una ladera, si hay rocas en una zona con mucha pendiente, y están sueltas, y se saturan en agua, hace que pierdan cohesión y se muevan ladera abajo”. Y concluye: “En este caso, parece que ese deslizamiento se ha producido porque en una zona con glaciares se forman pequeños lagos cuyas barreras son de hielo y piedra que, al fundirse, de repente movilizan todas las rocas que tienen debajo”.

¿Por qué la riada fue tan destructiva?

El derrumbe produjo una avalancha de hielo y rocas que entró en el río Lhende y lanzó corriente abajo una enorme masa de agua, barro y sedimentos que arrasó primero el paso fronterizo tibetano de Gyirong y descendió también por Nepal, donde destruyó numerosas localidades e infraestructuras.

Dipesh Chapagain, experto del Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-EHS), explica por correo: “El hielo glaciar es una masa extremadamente densa. Cuando se desprende, la avalancha resultante genera calor y fricción durante su desplazamiento, lo que acelera aún más la fusión. Una vez que el hielo comienza a fundirse, libera un enorme volumen de agua con gran rapidez”.

Y continúa: “Estas avalanchas de hielo y escombros pueden obstruir temporalmente el curso de un río, provocando que el agua se acumule aguas arriba y forme un lago efímero. En muchos casos, caen sobre lagos glaciares preexistentes en zonas de alta montaña, desencadenando su vaciado repentino. Este fenómeno se conoce como inundación por vaciado repentino de lagos glaciares (GLOF, por sus siglas en inglés)”. Carcavilla, que conoce bien la zona, tercia: “Estos ríos, al estar muy cerca de la cabecera, son muy estrechos, no tienen laterales para que parte del agua se pueda ir dispersando, con lo que cada vez se van concentrando más y el efecto es más destructivo”.

¿Se conocían estos riesgos?

Un estudio publicado en Nature Communications en 2023 ya advertía de que el derretimiento de los glaciares vierte enormes cantidades de agua en los lagos cercanos, lo que hace que al menos 15 millones de personas en todo el mundo vivan bajo la amenaza de una inundación repentina y probablemente mortal. De ellas, alrededor de 7,5 millones viven precisamente en India, Pakistán y China —que comparten el Himalaya—, además de en Perú. Otro estudio del mismo año recopiló más de 150 inundaciones glaciares ocurridas a lo largo de la historia. En marzo, Pakistán, otro de los países que comparte la cordillera, advirtió de que el derretimiento de los glaciares impulsado por el cambio climático supone ya cada vez más riesgos para las vidas y las infraestructuras.

¿Ha influido el cambio climático?

Los científicos han demostrado que el calentamiento global impulsado por el cambio climático de origen antropogénico está derritiendo glaciares por todo el planeta; sin embargo, es demasiado pronto para determinar con exactitud si en el caso del glaciar que ha provocado este fenómeno ha jugado un papel clave. Los estudios de atribución de los fenómenos climáticos suelen tardar días o semanas en elaborarse.

“Durante los últimos veranos estamos viendo procesos similares que tienen una estrecha relación con el cambio climático, porque el incremento de temperaturas es mayor en Asia Central”, comenta Carcavilla, “y si hay un elemento natural que refleje de una manera rápida los efectos de este cambio son los glaciares: un invierno frío hace que aumente rápidamente su volumen, y un verano cálido hace que lo pierda también muy rápido”, añade.

¿Hay españoles entre las víctimas?

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha confirmado que hay cuatro españoles desaparecidos tras la riada. “En estos momentos no nos constan fallecidos españoles, pero sí hay cuatro personas que no localizamos”, ha explicado el ministro José Manuel Albares en un comunicado. El titular de Exteriores ha hecho un llamamiento a los españoles que están o han estado en la zona, a sus familias y amigos, para que contacten con los teléfonos de emergencia consular y los habilitados para esta situación. Estos números de teléfono son el del Ministerio en Madrid (+34 91 000 1249), el de la Embajada de España en India (+91 9810174160) y el del Consulado Honorario en Nepal (+977 1 4579488/4570770).

¿Por qué hay tantos turistas desaparecidos?

Las cifras de desaparecidos recogen a 1.400 personas a ambos lados de la frontera, entre ellas, 800 extranjeros. Eso se explica porque se trata de una zona muy turística y también porque es más complicado para los turistas entender este tipo de riesgos. Fatima M. Pillosu, hidrometeoróloga e investigadora de inundaciones repentinas de la Universidad de Reading, señaló al Science Media Center (SMC): “Todo el mundo en la montaña se enfrenta a los mismos riesgos, pero los turistas son más vulnerables porque pueden no reconocer el peligro o entender las alertas locales. Los visitantes de otras regiones donde estos eventos no son frecuentes pueden no entender cómo de rápido puede llegar una riada desde las montañas, ni saber que estos valles también están expuestos a avalanchas, deslizamientos de tierra e inundaciones causadas por el deshielo de los glaciares, incluso en tiempo seco. Saber de antemano qué puede ocurrir, y qué hacer si sucede, es una de las medidas de protección más útiles”.

¿Ha habido otras catástrofes similares?

Este tipo de eventos no ha sido tan habitual en la historia reciente, aunque hay algunos ejemplos. El año pasado, el glaciar Birch engulló en cuestión de segundos gran parte del pueblo de Blatten (de 300 habitantes) en los Alpes suizos, aunque los científicos alertaron dos días antes y el pueblo fue desalojado, por lo que no hubo víctimas. “El de Suiza fue un fenómeno similar al de Nepal, pero el país europeo tiene sensores de movimiento y medidores de caudales en los lagos glaciales, con lo que pueden avisar a las poblaciones con antelación y evacuar los municipios”, dice Andrés Díez-Herrero, del IGME-CSIC. “En el Tíbet es más difícil porque hay menos recursos y zonas más remotas. Lo único que se podría hacer es no ocupar los fondos de los valles, pero es complejo porque por ahí van las vías de comunicación y las zonas fértiles”.

En diciembre de 1941, un trozo de un glaciar del Parque Nacional de Huascarán, en Perú, cayó en una laguna cercana, generando una ola que rompió el dique, lo que hizo que el agua se desbordara hacia el valle Cojup. Esa enorme riada, que llevaba bloques de hielo y rocas grandes, llegó en tan solo 15 minutos a la localidad peruana de Huaraz, donde causó la muerte de más de 1.800 personas (otras estimaciones hablan de hasta 6.000), convirtiéndose en la catástrofe más mortífera. Mucho antes, el glaciar Tête Rousse en los Alpes franceses se desbordó en 1892 causando 175 fallecidos. En 2020, un lago glaciar en Columbia Británica (Canadá) provocó un tsunami de agua de unos 100 metros de altura, aunque en esta ocasión no hubo heridos.


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